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La pregunta es cómo llegó una momia egipcia al Uruguay, para lo cual y por suerte tenemos respuesta. Sobre fines del siglo XIX y bien entrado el siglo XX algunos integrantes de familias adineradas tanto en mi país como en Argentina gustaban de viajar a Europa en especial a Francia, un referente cultural de la época. Sin embargo también se trasladaban a otros países europeos y por cierto al Egipto, una tierra de fascinación y descubrimientos, en esos tiempos de afirmación de la Egiptología. No olvidemos que entre los fallecidos por el naufragio del Titanic estaba un uruguayo.

Fue durante una de esas experiencias que el Ingeniero Luis Viglione la adquirió en el Museo de Boulacq en El Cairo -junto con otros objetos- en 1889 y a fines del siglo XIX la donó al Estado uruguayo, teniendo al Museo de Historia Natural como repositorio. En la década de los años setenta del siglo XX, durante el régimen de facto, pasó al Palacio Taranco en la Ciudad Vieja. Posteriormente ya vuelta la democracia retornó al Museo de Historia Natural en el Teatro Solís y cuando éste fue reparado en 2000, la trasladaron al Museo de Historia del Arte (MUHAR) sito en la Intendencia Municipal de Montevideo (Ayuntamiento). Existe una película a este respecto. Según nuestras leyes la momia pertenece al Uruguay bajo protección del Ministerio de Educación y Cultura, el cual la entregó en custodia al Museo citado anteriormente.

Los estudios iniciales fueron de Adolf Erman y Jean Capart, este último en 1936. Los análisis subsiguientes los podemos dividir en dos etapas. En primer término aparece la Sociedad Uruguaya de Egiptología a través dedos trabajos publicados por esta institución, el de Juan José Castillos en 1980 y otro de Alberto Bianchi fechado en 1993.

Artículo: Miguel Albarenga

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