El traslado del Obelisco de Luxor a París

Un 25 de octubre de 1836 finalizaba el viaje del obelisco de Ramsés II. Éste, ubicado en el templo de Luxor desde el reinado del monarca (12901224 a.C.), es trasladado a París, en un viaje que comienza, entre preparativos y problemas varios, en 1829 cuando Champollion consigue que el virrey de Egipto, Mohamed Alí, se lo regale al gobierno francés.

Acompañando a Champollion en esta aventura, y llevando la parte más importante de la misma, se encontraba el ingeniero de marina Apollinaire Lebas, encargado del transporte del monolito y de la invención de la maquinaria que se utilizaría para tal fin, así como Leon Joannis quien realizó los dibujos que muestran el viaje de este gigante de casi 23 metros.

Para esta hazaña faraónica construyeron un barco, llamado Luxor, que llega a la ciudad que lleva su nombre el 16 de agosto de 1831. Mientras tanto, los 3,80 metros de arena que cubren la base del obelisco son despejados y el monolito es armado con andamiajes de madera que permitirán, el 31 de octubre, tumbarlo y prepararlo para embarcar. Una vez listo para su viaje, el barco, encallado en la arena a 400 metros del templo de Luxor, tendrá que esperar hasta el mes de agosto de 1832 para zarpar rumbo a Alejandría, donde llegará en enero de 1833.

El mal tiempo hace que sea sumamente peligroso navegar por el Mediterráneo, por lo que el viaje vuelve a ser aplazado. El 1 de abril el Luxor zarpa del puerto de Alejandría, acompañado por el barco de vapor llamado Esfinge, que servirá de remolque.

No será hasta el 23 de diciembre del mismo año cuando la obra de Ramsés II llegue a París, fecha que coincide con el aniversario de Champollion, quien no pudo ver el obelisco en tierras francesas ya que falleció en marzo de 1832.

Artículo: Sandra Pajares Sotillo

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