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Una de las obras in situ más emblemáticas del país del Nilo es la llamada “Gran Esfinge de Guiza” en la cual se puede reconocer el cuerpo de un felino recostado -con sus patas delanteras extendidas- cuya cabeza es la de un ser humano que se ciñe con un tocado llamado nemes. Es casi seguro que el visitante casual se maraville con las dimensiones (73 m de largo, 20.21 m de alto y 19 m de ancho) de esta milenaria escultura y que el interesado se entere que el rostro representa al faraón Khafra (c. 2472-2448+/-25 a.C.) e infiera que el cuerpo figura a un león.

Sin embargo, la mayoría de las personas suponen que ésta es la única esfinge egipcia e ignoran las razones por las que se representó al mencionado monarca de la IV dinastía con el cuerpo de un gran felino. Con el fin de tratar de responder a estas cuestiones, en este texto expongo algunos de los elementos más característicos de los programas iconográficos en donde se representó al león. Asimismo, también realizo un breve recuento de algunas de las deidades que tomaron su forma, o atributos, con el objetivo de comprender como el mencionado animal se convirtió en uno de los símbolos más importantes  y trascendentes para los antiguos egipcios.

Existe evidencia de ocupación humana en el territorio del actual Egipto desde el Período Paleolítico (c. 700,000-7000 a.p.). En esa remota época, el norte de África era mucho menos desértico que en la actualidad y hasta finales del Pleistoceno (c. 10,000 a.C.) el león ( Panthera leo ) fue uno de los grandes mamíferos que vivieron en todo el continente africano y en gran parte de Eurasia.

Es plausible que los grupos cazadores-recolectores tuvieran que competir con los antepasados de las subespecies del león del Atlas ( Panthera leo leo ) y el león de Nubia ( Panthera leo nubica ); aunque también se presume que los habitantes de la tierra del Nilo pudieron conocer al león asiático ( Panthera leo persicus ) o al león de Senegal ( Panthera leo senegalensis ).

Sin embargo, aún se debate sobre cual es la subespecie de león que los antiguos egipcios veneraron y representaron tanto en el Período Predinástico como en la época histórica; ya que a pesar de contar con un antiguo esqueleto (con rastros de embalsamamiento) de este gran felino, descubierto en 2001 en la tumba (I.20) de Maia, la nodriza del faraón Tutankhamón (c. ¿?-1324 a.C.) en la necrópolis de Saqqara, cerca del complejo de templos del Bubasteum -de época ptolemaica (332-30 a.C.), al igual que el esqueleto de león- aún no es posible determinar con exactitud la subespecie del mencionado espécimen (cfr .: Mougin, 2011: 47-49 y Dodson, 2009: 1).

Regresando a los tiempos prehistóricos, se puede inferir que para el Período Neolítico Sahariano (c. 8800-4700 a.C.) tanto las poblaciones humanas como animales tuvieron que replegarse hacia el delta y valle del río Nilo; ya que el desierto del Sahara continuó expandiéndose a causa del inexorable movimiento de las lluvias monzónicas hacia el sur.

En un territorio de menor extensión, es probable que los humanos y leones tuvieran una relación más estrecha y que estos últimos fuesen considerados seres sobrenaturales, ya que en muchos aspectos superan al hombre como depredador dominante ( cfr .: Mougin, 2011: 42). Pero en esta parte del mundo, por desgracia, las evidencias culturales de la mencionada relación se pierden en la noche de los tiempos; aunque podría hacerse una extrapolación con las pinturas rupestres y otros artefactos hallados en Europa, desde el Paleolítico, que representan al extinto león de las cavernas (Panthera leo spelaea).

Articulo: Gerardo P. Taber

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