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Los textos sagrados del antiguo Egipto

En su afán por alcanzar la vida eterna, los antiguos egipcios eran enterrados acompañados por una serie de fórmulas que, a modo de guía, los ayudaban a alcanzar la inmortalidad.

Thot, el dios responsable de guiar a las almas a través del inframundo, era también quien según la tradición les había obsequiado la escritura inspirando las fórmulas mágicas que los acompañaban en este viaje. Desde la V dinastía hasta la época romana podemos distinguir tres períodos en el desarrollo de la literatura funeraria egipcia: Los Textos de las Pirámides

El primer período corresponde a los Textos de las Pirámides (Imperio Antiguo). Se trata de una colección de aproximadamente 750 inscripciones que fueron grabadas en las paredes de las tumbas de reyes y reinas, a partir de la V Dinastía. Son considerados el conjunto más antiguo de textos religiosos de la humanidad que se han encontrado hasta ahora.

Estos textos describen los rituales de inhumación del rey y su ascensión, que culmina cuando el dios solar lo recibe en Heliópolis. El objetivo de estos rituales era ayudar al difunto a obtener la protección de los dioses para sortear los peligros que se le presentaban después de la muerte y asegurarle la resurrección instruyéndolo en las fórmulas (“palabras para ser dichas”) que debía pronunciar para que se le permitiera ingresar a los diversos estados del inframundo.

Están escritos enteramente en escritura jeroglífica. Los más antiguos fueron hallados en la pirámide de Unis, último rey de la V Dinastía. También se encontraron textos en las pirámides de los reyes de la VI Dinastía Teti, Pepi I, Merenra, Pepi II y de algunas de sus esposas, y en la del rey de la VIII Dinastía, Ibi. Todas ellas se encuentran en Saqqara.

La estructura de los textos no responde a una secuencia narrativa, sino que se trata de leyendas, de diversos extractos sobre la creación, alusiones mitológicas, las luchas entre Horus y Seth y consideraciones sobre la inmortalidad. Aparecen grabados en columnas verticales sobre las paredes y en las columnas de las salas y en los corredores y en muchos casos se conservan sus colores originales. Aunque se cree que no tienen un orden secuencial la distribución parece ajustarse al recorrido del oficio fúnebre, es decir, su lectura comienza desde la entrada de la pirámide y hacia el interior (teoría ritualista) aunque también es posible que fuera en sentido inverso (teoría mitológica).

Artículo: Lucia Inés Merino

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