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En En la orilla oeste del río Nilo, a unos 90 km al norte de Tebas (Luxor), se encuentra la antigua ciudad de Abedyu, actual Abydos. Fundada, probablemente, a inicios de la I dinastía fue aquí donde los monarcas de las I y II dinastías (2920-2649 a.C.) eligieron ser enterrados, en la necrópolis de Umm el-Qaab. El nombre, Umm el-Qaab ”la madre de las vasijas”, le fue dado por la gran cantidad de ofrendas que se descubrieron en el lugar, las cuales fueron depositadas por los fieles que llegaban aquí desde todo Egipto en peregrinaje. Durante el Reino Medio las tumbas de los primeros faraones fueron excavadas  y reconstruidas para el culto al dios Osiris, a quien se le otorgó una tumba física, la de Djer, segundo faraón de la I dinastía.

Antes del templo a Osiris existió un templo dedicado al dios Khentiamentiu, deidad local de la región conocido como “El que está a la cabeza de los Occidentales” (de los difuntos). Khentiamentiu, representado como un hombre con cabeza de chacal o como un chacal tumbado, fue asimilado con Osiris y durante el Reino Medio la ciudad se convierte en el centro de culto a este dios (la primera mención a Osiris data de la XII dinastía).

En Abydos existió un santuario a Khentiamentiu que más tarde pasó a estar consagrado a Osiris, y en el que se han descubierto elementos que datan desde la I dinastía hasta el período grecorromano. Construido principalmente en adobe, es poco lo que conservamos de él (apenas algunos fragmentos de piedra).

Cada año, con motivo de la festividad de Osiris, la estatua del dios era llevada en barca procesional desde su templo hasta su tumba en Umm el-Qaab (la del monarca Djer). Durante la celebración los peregrinos dedicaban estelas al dios para conmemorar la festividad y rogar poder participar en ella por toda la eternidad.

Artículo: Sandra Pajares Sotillo

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