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Cuando pensamos en mujeres que llegaron a gobernar Egipto a menudo recordamos a la famosa Hatsepshut o a Cleopatra VII, a pesar de que esta no llegó nunca a gobernar en solitario, sino que siempre hubo un faraón a su lado, ya fuera un hermano o su propio hijo. Mucho menos conocida para la gran mayoría es la reina Tausert, de finales de la XIX dinastía.

Como la mayoría de mujeres que llegaron a gobernar en solitario, a Tausert le tocó vivir una época turbulenta, debido a las rivalidades familiares que ocasionó la enorme descendencia de Ramsés el Grande.

Cuando el faraón Merenptah, decimotercer y único hijo varón superviviente de Ramsés II, falleció se produjo una crisis dinástica en Egipto: El legítimo heredero, Seti II, vio usurpado su trono, al menos en el sur del país, por un personaje de nombre Amenmose (o Amenmés) por un periodo breve de tiempo, de tres a cinco años. No se sabe con exactitud cuándo ocurrió esto, aunque la mayoría de los historiadores creen que fue a principios del reinado de Seti II.

Artículo: María Isabel Cubas Contreras

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