Textos de las Pirámides

A la hora de hablar sobre los escritos de la Antigüedad enseguida se nos viene a la cabeza algún autor grecorromano. Sin embargo, lo cierto es que la producción de textos en el antiguo Egipto no solo es mucho más antigua que la griega o la romana, sino que es sorprendentemente abundante. En el caso del Reino Antiguo (2686-2125 a.C.), por ejemplo, estamos hablando de unos textos que tienen unos 4500 años de media, de manera que siempre es llamativo que se hayan conservado, por lo general, en tan buen estado. Este corpus textual podemos clasificarlo grosso modo en tres grandes categorías: los aleccionamientos sapienciales, los escritos epigráficos y técnicos y la literatura religiosa. A esta última categoría pertenecen los llamados Textos de las Pirámides.

Los egipcios creían que el viaje a la vida en el Más Allá podía facilitarse con el empleo de textos funerarios. Estos eran guías o notas indicativas para proteger, aprovisionar, conducir y ayudar a que el soberano difunto ingresase sano y salvo en la otra vida. Más concretamente, proporcionaban hechizos que neutralizaban las amenazas y superaban los obstáculos que plagaban el camino al Más Allá, y eran eficaces tan solo con estar presentes Los primeros textos funerarios del antiguo Egipto recibieron el nombre de Textos de las Pirámides porque se encontraron en el interior de las pirámides de Unas (último rey de la dinastía V) y de los reyes y reinas de las dinastías VI y VIII, todas ellas en la necrópolis menfita. A pesar de que los textos de algunas de estas pirámides están pésimamente conservados, lo más habitual es hallarlos en un magnífico estado, de modo que podemos acceder y leer prácticamente la totalidad de las fórmulas.

Así, el principal objetivo de los Textos de las Pirámides era garantizar la supervivencia y poderío del rey en el Más Allá. En ese otro mundo, el faraón tendrá que afrontar todo tipo de peligros, por lo que para tener éxito necesitará convertirse en la suma de todos los dioses del panteón egipcio, identificándose con cada uno de ellos. Esta asimilación se hacía gracias al poder mágico de las palabras, que convertían en realidad todo aquello que era pronunciado o simplemente escrito en el interior de la pirámide. En este sentido, una teoría que intenta explicar la razón por la que no se construyeron más pirámides gigantescas después de las famosas pirámides de Guiza de la dinastía IV (2613-2494 a.C.) es que los antiguos egipcios creían que el poder mágico de estas recitaciones era tan poderoso que ya no era necesario insertarlos en construcciones sobrehumanas que conectaran el cielo con la tierra.

Artículo: Heródoto de Halicarnaso

Si quieres leer el artículo completo, descarga la revista completa y totalmente gratuita haciendo click aquí.