Anubis. Iconografía, mito y ritual del cánido del Inframundo

En el Egipto de la antigüedad muchas deidades tomaban la forma de animales de diferentes clases, tanto reptiles o felinos, como aves y peces. Desde algunas de las fuentes clásicas se veían como auténticos y repelentes monstruos, lo cual dificultaba la comprensión de la ritualidad religiosa de esa antigua cultura. Desconcertante o aberrante costumbre (especialmente desde la perspectiva romana), llamaba sobremanera la atención de las mentes de la Roma antigua. Ignoraban el significativo rol que los animales y, en consecuencia la observación de su diversificado medio natural, jugaban en el sofisticado sistema de creencias egipcio.

En la obra La Asamblea de los Dioses, Luciano de Samosata hace dialogar a Zeus y Momo sobre las divinidades animales de los egipcios. Momo se burla de ellos y Zeus admite que es una vergüenza su costumbre, aunque reconoce que los animales implican aspectos simbólicos. En el fondo, no obstante, los animales consagrados a dioses griegos (la paloma a Afrodita, el cuervo a Apolo, la lechuza a Atenea) conforman un recurso semejante, aunque no haya imágenes teriomórficas en los cultos. Asimismo, Filóstrato, en Vida de Apolonio de Tiana, también debate sobre las imágenes, contrastando las griegas, encantadoras y hermosas, con las egipcias, ridículas, innobles e irracionales por incluir en ellas animales.
En términos generales podría asumirse que los extraños comportamientos animales, poco o nada comprensibles, adquirirían una dimensión sobrenatural y, por lo tanto, se aplicarían, de una forma lógica, al mundo de lo divino.

Muchos animales, aunque no fuesen considerados sacros por ellos mismos, se asociaban a formas cultuales (Sobek, Bastet, Haroeris, Horus, Hathor, Apis), siendo muchas veces objeto de sacrificio. Así, muchos animales sacrificados y momificados pudieron ser adquiridos por devotos para presentarlos como ofrendas. Uno de los casos más renombrados es el de los ibis, babuinos o los gatos embalsamados.

Artículo: Julio López Saco.

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En este número de Egiptología 2.0 saltamos fronteras. La protagonista de esta entrevista aunque nació en Pakistán, viajó a los 9 años a Egipto quedando cautivada por la cultura faraónica.

Estudió arqueología y egiptología en el Colegio Bryn Mawr, en Pennsilvania, Estados Unidos. Obtuvo un Bachillerato en Arqueología Clásica y del Cercano Oriente e Historia. Continuó sus estudios en la Universidad de Cambridge donde obtuvo una Maestría en Filosofía y un Doctorado en Filosofía en egiptología y estudio de museos.

Vive en El Cairo y enseña egiptología y arqueología en la Universidad Estadounidense en de la capital cairota. Es corresponsal para KMT, un popular diario egiptológico y frecuente contribuidora para Egipt Today. Es codirectora del Proyecto Momia animal del Museo Egipcio. Desde 2001, ha dirigido, junto a Corinna Rossi el North Kharga Oasis Survey.

También fue supervisora y arqueóloga en el Proyecto del Templo de Akhenaton, en Buto en el delta del Nilo y en Guiza. Ha trabajado como arqueóloga y analista de fauna en Dashur, Gebel el-Haridi, Sakkara y en otros países fuera de Egipto. Como analista de fauna ha sido responsable de identificar miles de huesos de animales en los yacimientos arqueológicos.

En 2018, participó en Tenerife en el congreso internacional “Athanatos. Inmortal. Muerte e inmortalidad en las poblaciones del pasado”. Durante este congreso se realizó una exposición de momias de diferentes partes del mundo, entre ellas las momias guanches de los antiguos habitantes de la isla de Tenerife, con una técnica similar a las momias egipcias. Tiene muchos libros y artículos sobre la cultura faraónica.

Artículo: Marian Romero Gil.

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