Amenhotep III divinizado. La figuración de una escultura al culto solar, parte II

Hace más de 3364 años se creó, a partir de un gran bloque de cuarcita roja-purpúrea, una de las más exquisitas obras de estatuaria del antiguo Egipto; la cual figura al noveno faraón de la dinastía XVIII: Amenhotep III (c. 1390-1353 a.C.). Esta escultura monolítica se conserva en el متحف الأقصر al-Matḥaf al-Uqṣur el “Museo

de Luxor”(N. Inv: J.838) en la milenaria ciudad que antiguamente fue llamada w3st uaset “la poderosa”, una de las capitales del antiguo país del Nilo durante el Reino Nuevo.

En la primera parte de este artículo (cfr.: Egiptología 2.0 N. 19, 2020: 46-53) realicé un análisis formal, iconográfico e iconológico, así como una breve historiografía del descubrimiento de esta pieza, con el fin de contar con los elementos necesarios para poder apreciarla en su justa dimensión. En esta segunda parte me avocaré a analizar la forma y el estilo de representación del propio Amenhotep III, ya que esta obra es una excelente muestra del virtuoso y cambiante arte real de finales de la dinastía XVIII (c. 1539-1292 a.C.) y de como éste se utilizó como elemento legitimador de su linaje y poder.

Artículo: Gerardo P. Taber

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La magia en el antiguo Egipto

En la antigua civilización egipcia la magia recibía el nombre de heka. Los Textos de las pirámides y los Textos de los ataúdes la definen como una energía sobrenatural que poseen humanos y dioses. No era ni buena ni mala en sí misma, aunque podía usarse tanto para fines benéficos como maléficos (lo que ahora entendemos como magia negra).

El concepto de heka se representó como un dios –que llevaba un tocado en forma de medio cuerpo de león y dos serpientes en las manos–, creado al principio de los tiempos por el dios demiurgo Atum, antes que las demás divinidades. Personificaba el poder mágico del sol, al cual acompañaba a bordo de la barca solar para protegerle de sus enemigos, como la temible serpiente Apofis, durante el viaje nocturno por la Duat.

Aunque la capacidad de los dioses para manipular el mundo con la heka sería superior, también los mortales podían hacer uso de la magia mediante hechizos y recitaciones (akhu), dado que creían en el poder de la palabra, escrita o pronunciada, combinada con el uso de imágenes, como en el caso de los famosos ushebtis –los que responden–, figurillas del difunto que le sustituirían en los trabajos agrícolas en los campos de Ialu –el Paraíso egipcio– mediante la recitación de la siguiente fórmula mágica del Libro de los muertos:

«Si soy llamado (decía el difunto), si soy designado para hacer todos los trabajos que se hacen habitualmente en el Más Allá […], toma tú mi lugar en todo momento para cultivar los campos, para irrigar las riberas y para transportar la arena de Oriente a Occidente. “Heme aquí (dirás tú, figurilla). “Iré a dónde me mandes”».

Así, gracias a la magia de las palabras, la figurilla cobraría vida y sustituiría al difunto en las obligaciones que le pudieran surgir en la otra vida.

«La magia se basaba sobre dos presupuestos: el poder creador de la palabra y la fuerza evocadora de la imagen». (Cimmino, 2002).

Por ello, en las inscripciones de las tumbas cuando un signo jeroglífico tenía la forma de un animal potencialmente peligroso (como una serpiente o escorpión) se le podía representar decapitado o atravesado por un cuchillo para volverlo inofensivo y que no pudiera atacar a la momia.

Artículo: María Isabel Cubas Contreras

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Egipto se prepara para anunciar el mayor descubrimiento arqueológico de 2020

El Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto se está preparando para anunciar el mayor descubrimiento arqueológico en el área de Saqqara en una conferencia de prensa que tendrá lugar en los próximos días, según ha avanzado el diario Egipt Today. Fuentes del gobierno egipcio dijeron que las excavaciones de la misión egipcia que opera en la zona dieron como resultado el descubrimiento de más de 100 sarcófagos en buen estado, para estadistas de alto nivel y sacerdotes de la 26ª Dinastía.

Este hallazgo se produce poco después de que las excavaciones ya hayan descubierto otros 59 sarcófagos. Los recientes descubrimientos se hicieron dentro de nuevos pozos de entierro que no se han abierto en ningún momento durante 2500 años. También se encontraron varias estatuas de madera y máscaras de colores en muy buenas condiciones.

En una conferencia de prensa que se celebró el pasado 3 de octubre en la necrópolis de Saqqara, el ministro de Turismo y Antigüedades, Khaled El-Enany, abrió uno de los ataúdes faraónicos descubiertos en la antigua zona de Saqqara frente a un grupo de embajadores y representantes de los medios de comunicación.

“Una vez que abramos este ataúd, encontrarán que estaba bien sellado”, dijo Enany. “Hoy anunciamos el mayor descubrimiento arqueológico en 2020, en presencia de embajadores extranjeros de más de 43 países y 200 representantes de los medios para presentar al mundo entero una nueva parte de nuestra gran civilización”, había dicho previamente.

El ministro de Antigüedades y Turismo de Egipto agregó que el Covid-19 no impidió que sus colegas desenterraran más tesoros en la necrópolis de Saqqara. Enany enfatizó que está inmensamente orgulloso de estos descubrimientos que han realizado los equipos egipcios en suelo egipcio. “Hoy no es el final de este descubrimiento, lo considero el comienzo”, afirmó.

Los estudios preliminares también revelaron que los sarcófagos recién descubiertos pertenecen a sacerdotes, altos funcionarios y élites de la 26ª Dinastía. La mayoría contienen momias. Además, se encontró un grupo de 28 estatuillas de Ptah-Soker, el dios principal de la necrópolis de Saqqara, así como un grupo de amuletos y estatuillas ushabti.

Artículo: EFE