Egipto descubre uno de sus mayores hallazgos en años: más de 100 sarcófagos intactos

El sitio arqueológico de Sakkara, situado al suroeste de El Cairo, se ha constituido en un auténtico filón en los últimos años para la egiptología, como demuestran los más de 100 sarcófagos de unos 2.300 años de antigüedad, en un excelente estado, recién descubiertos y presentados este sábado.

Estos ataúdes de madera, con sus respectivas momias, fueron hallados en tres pozos enterrados a entre 10 y 12 metros de profundidad y fueron exhibidos a la prensa y a un grupo de embajadores acreditados en el país árabe solo un mes después de otros 59 sarcófagos, que databan de unos tres siglos antes.

«Las excavaciones continúan en Sakkara y hoy (sábado) anunciamos el descubrimiento de más de 100 sarcófagos pintados y sellados de la élite del periodo ptoloméico», que abarca desde finales del siglo IV a. C. afirmó el ministro de Turismo y Antigüedades egipcio, Jaled al Anani, durante la presentación.

Junto a los sarcófagos, explicó, fueron encontrados «más de 40 artefactos, entre máscaras funerarias, estatuas y vasos canopos», es decir, los recipientes donde se depositaban los órganos internos de los cadáveres momificados.

Durante la presentación, se escenificó la apertura de uno de los sarcófagos y el escaneo de la momia que había en su interior, un varón de entre 40 y 45 años, según se pudo deducir del estado de sus molares.

Aunque estos ataúdes son unos 300 años más modernos que los 59 descubiertos unas semanas antes, el secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades, Mustafa Waziri, aseguró que este es el mayor descubrimiento de este año por la cantidad, por el estado en que se encuentran y por su calidad.

«El nivel social de las personas que estaban enterradas aquí era un poco más rico que los otros. Eran élite y tenían sarcófagos dorados, bien pintados y bien decorados», añadió el egiptólogo.

Sakkara, a unos 30 kilómetros al sur de El Cairo, es una de las necrópolis de la ciudad de Menfis, la primera capital del Antiguo Egipto, y contiene 13 pirámides, la más importante la escalonada de Zoser, la primera de piedra, construida alrededor del año 2650 a. C., unas ocho décadas antes que las de Guiza.

A menos de un kilómetro de este monumento funerario, que fue reabierto a principios del pasado mes de marzo tras varios años de trabajos de rehabilitación, se encuentra el Bubasteum, que es el lugar que ha dado más alegrías a la egiptología en los tres últimos años, en los que han tenido lugar cinco grandes hallazgos.

Mohamed al Seaidy, director del Departamento Científico del Consejo Supremo de Antigüedades y miembro de la misión que trabaja en ese lugar desde 2018, explicó que el primer hallazgo, de principios de ese año, consistía en unas momias y unas estatuas de madera dedicadas a Baset, la diosa egipcia del amor, la armonía y la protección.

De esta deidad, que se representa en forma de gata o de una mujer con cabeza de gata, se nombró el lugar, donde a finales de 2018 se descubrió una magnífica tumba de un sacerdote y alto funcionario llamado Wahty, de cuyo hallazgo da cuenta un documental recientemente estrenado por Netflix.

La tercera sorpresa que se llevó esta misión integrada exclusivamente por egipcios fue en 2019 y consistió en unas momias de animales. Además de las habituales de gatos, hallaron otras de escarabajos, cobras, mangostas y monos, entre otros bichos.

Waziri comentó que, al igual que ahora la gente se para a comprar flores de camino al cementerio para depositarlas en las tumbas de sus seres queridos, «en tiempos antiguos, se paraban a comprar animales momificados y los ofrecían a sus difuntos».

Pero además, en aquella época en Egipto había «talleres de sarcófagos de madera», donde la gente buscaba el que más le gustaba y lo compraba para sus parientes fallecidos, agregó.

El último centenar encontrado, indicó Al Anani, está proporcionando «mucha información sobre la sociedad y las prácticas funerarias en Sakkara durante este periodo».

«Sabemos más sobre las prácticas de momificación, las técnicas, la decoración, las creencias», afirmó el ministro.

El centenar de sarcófagos serán distribuidos entre tres de los museos dedicados al Antiguo Egipto en El Cairo y el que está previsto que abra en las próximas semanas en la nueva capital, ubicada al este de la actual, donde el Gobierno está erigiendo un nuevo centro administrativo.

Artículo: EFE

El espectacular hallazgo del cementerio faraónico de Saqqara: 59 sarcófagos intactos

En el árido terruño que rodea la pirámide escalonada de Zoser, allá donde comenzó la fiebre de las pirámides, un universo subterráneo litiga aún por abrirse camino hacia la luz pública. Una madeja de pozos verticales, túneles y pasadizos que se extiende por kilómetros y que este sábado ha comenzado a deshilvanar uno de sus tantos misterios. La última campaña de excavaciones ha rescatado de sus entrañas 59 sepulturas intactas.

El tesoro de sarcófagos de madera, de distintos estilos, policromías y tamaños, permaneció a buen recaudo durante los últimos 2.500 años, ajeno a la voracidad de los ladrones. «Es un hallazgo realmente importante porque se encuentra a la sombra de la pirámide escalonada, cerca de las tumbas de un conocido embajador que firmó el tratado de Ramsés II con los hititas, de la niñera de Tutankamón y de un primer ministro de Amenhotep III», ha reconocido el mediático Zahi Hawass, ex ministro de Antigüedades de Egipto, tras asistir a una multitudinaria rueda de prensa que, jalonada de la fanfarria habitual, ha servido para anunciar el último descubrimiento de una necrópolis situada a unos 50 kilómetros de la actual aglomeración urbana de El Cairo.

Bajo una carpa, para mitigar el sol aún caluroso del octubre egipcio, las autoridades han presentado en sociedad a 26 de los ataúdes desenterrados por una misión local que inició su campaña el pasado agosto. «En la zona que hace dos años localizamos una colección de animales momificados, detectamos el acceso a un pozo de 11 metros de profundidad en el que se habían depositado 59 sarcófagos intactos», ha detallado Hawass, escoltado por los ataúdes que acaban de emerger tras milenios de descanso y que son el primer anuncio arqueológico desde el inicio de la crisis del Covid-19.

El descubrimiento ha ido desvelando sus enigmas a cuentagotas, al ritmo que se inspeccionaban hasta tres pozos similares. «Primero localizamos 13 sarcófagos intactos y luego otros 14. El pasado jueves, cuando ya estaba preparada esta rueda de prensa, dimos con una puerta de madera tras la que se escondía otro puñado de ataúdes. Pensamos en cancelar el acto pero la orden final fue que habrá tiempo de anunciar los nuevos detalles en las próximas semanas», ha reconocido Mustafa al Waziri, secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades.

«Hay capas y capas de sarcófagos», ha lanzado a modo de advertencia el ministro de Antigüedades, Jaled al Anani. «Se encuentran en buen estado de conservación y aún conservan sus colores originales», ha aseverado Al Anani, que ha presidido con boato la apertura de dos ataúdes ante una cascada de cámaras y reporteros. Tras la preparada intriga, dos funcionarios han retirado la tapa y una momia envuelta en lino y tallada de jeroglíficos ha roto con dos milenios de retiro. «Por lo que estamos leyendo aquí se trata de un hombre que se llamó Psamético, un nombre muy habitual en aquella época», ha explicado el ministro.

El examen preliminar, que proseguirá en el laboratorio, indica que los ataúdes recuperados datan de la dinastía XXVI y pertenecen a un grupo de sacerdotes, estadistas de alto rango y personajes prominentes de la sociedad faraónica. «Su destino final es el Gran Museo Egipcio, donde será exhibido en la sala opuesta a la dedicada al escondite de Al Asasif, hallado el año pasado en Luxor y formado por 32 ataúdes sellados de miembros del clero durante la dinastía XXII», ha añadido Al Anani.

Junto a la inacabada procesión de sarcófagos, cuya identidad resulta aún un enigma, la expedición también ha desempolvado 28 estatuas, en su mayoría, del dios funerario Ptah-Sokar-Osiris, el principal de Saqqara. La joya es, no obstante, una representación en bronce de Nefertum, un destacado dios del panteón egipcio vinculado al nacimiento de sol. La efigie de 35 centímetros presenta a la deidad como un hombre coronado con una flor de loto hecha con bellas incrustaciones de ágata roja, turquesa y lapislázuli. El pedestal guarda aún el nombre de quien fuera su propietario, un tal «Badi Amun», que debió vivir también durante la dinastía XXVI.

El mismo páramo que ahora recupera parte de su historia sepultada alumbró hace dos años las momias de dos escarabajos, las primeras de la que se tiene constancia en el antiguo Egipto, junto a decenas de gatos momificados que hallaron sepultura en el principal complejo funerario de Menfis, la primera capital de Egipto. «Los ataúdes descubiertos ahora nos contarán más sobre la momificación y sus creencias religiosas alrededor del 500 a.C-. Pero esto es solo el comienzo. Solo hemos encontrado el 30 por ciento de lo enterrado en Saqqara», ha señalado Hawass, feliz por desenmarañar la madeja. «Para un arqueólogo, bajar por un pozo en busca de tesoros como éstos es una pasión difícil de describir».

Artículo: Francisco Carrión

Encuentran tres sarcófagos de 3.500 años de antigüedad en una necrópolis de Egipto

Un grupo de arqueólogos franceses, encabezado por Frederic Colin, de la Universidad de Estrasburgo, halló tres sarcófagos de madera de unos 3.500 años de antigüedad en la necrópolis de Asasif, ubicada en orilla occidental del Nilo en Tebas, cerca de Deir el Bahari (Egipto), según lo anunció este miércoles el Ministerio de Antigüedades de ese país árabe.

El comunicado detalla que los hallazgos pertenecen a la dinastía XVIII, dominante entre 1.500 y 1.295 a.C. Asimismo, indica que se encuentran en buen estado de conservación y que en ellos hay inscripciones jeroglíficas y varios motivos cromáticos.

Uno de los sarcófagos, que mide 180 centímetros de largo, está pintado de blanco y marrón y carece de inscripciones. El segundo, con longitud de 190 centímetros, está pintado de amarillo y corresponde a una mujer que se llamaba Rao; mientras que el tercero, de 195 centímetros y adornado con jeroglíficos y decoraciones cromáticas, contiene los restos de una mujer cuyo nombre era T Abu.

El mes pasado, un grupo de arqueólogos encontró en Luxor –ciudad egipcia edificada sobre las ruinas de Tebas– un área de producción artesanal especializada del período del Imperio Nuevo de Egipto, con 30 talleres de los siglos XVI-XIII a.C.

Artículo: RT