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Cuando nos referimos al dios cocodrilo Sobek, deidad fundamental en el Panteón Egipcio, no podemos dejar de considerar que su importancia obedecería a su vinculación con la fuente de agua más importante que tiene y tuvo Egipto, el sagrado rio Nilo.

El río Nilo constituyó una fuente de productividad en todo aspecto, resultando ser un regulador de la vida de la milenaria civilización egipcia, en función de lo beneficioso que eran sus crecidas anuales para la fertilización de la tierra. Su relevancia determinó, que el antiguo Egipto fuera denominado “Kemet”, en alusión a toda la región que era inundada anualmente por la mentada fuente pluvial.

Kemet”, o “tierra negra”, aludiendo a un “fango oscuro muy nutritivo que quedaba cubriendo el suelo una vez que retiraban las aguas y el río volvía a su cauce” . Cinco Pasos para conocer la antigua cultura egipcia, Lorena C. Olhausen.

La trascendencia de esta fuente de agua, llevó a que se celebrara un himno en su nombre: “Te saludo oh Nilo, que has venido para hacer vivir a Egipto”, según una copia de un texto del Reino Nuevo.

Entre los propios habitantes que tenía el rio, se encontraba entre otros, el cocodrilo.

El referido animal fue venerado y temido por los antiguos egipcios, debido a su gran ferocidad y por revestir el carácter de transmutador de las impurezas de las aguas, purificando las mismas, limpiando el ambiente, al alimentarse de los restos de otros animales. Por ser escasa las fuentes de agua en Egipto, el cuidado del río era clave.

Fue considerado el guardián del río, y se le asociaba con la fecundidad, la fertilidad y la vida misma, constituyendo un símbolo de la creación, creyendo que habría emergido de las aguas primigenias.

Artículo: Gabriela Kostesky Bertoni

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