¿Quién no se recuerda del cómico momento en él que el rechoncho Obelix, en la película de animación francesa Astérix et Cléopâtre , decide trepar hasta la cabeza de la mítica Esfinge de Guiza y le hace un daño irreparable? Pobrecito, solamente procuraba una vista mejor.

Me acuerdo muy bien de ver esta escena cuando era niña, en una fresca tarde de verano, y de preguntarme quién en la Antigüedad tuvo la misma idea que Obelix. ¿Napoleón tenía el coraje de treparla? ¿Alguien decidió hacerlo para despertar la ira del faraón? ¿La mítica señora se ha asustado y dejó caer la nariz? O posiblemente estornudó con una fuerza tan grande, que la perdió…

Las tormentas de arena del desierto dejan a cualquiera con graves crises de alergia, ¿no? En nuestras mentes es posible crear una deliciosa trama, llena de misterio y aventura, con los personajes más divertidos y capaces de hacer una broma tan caricaturesca. Desafío al lector para tener unos minutos de meditación y dar rienda suelta a imaginación… Las teorías que van surgiendo atribuyen la culpa a ciertas figuras que pisaron las arenas egipcias y que por maldad mutilaron la esfinge, una atrocidad, para muchos. Con culpa o sin ella, con objetivo de daño o no, es un tema muy debatido, delante de la inexistencia de una versión clara y sólida para saber lo que ha ocurrido.

La posibilidad de estar delante de una especie de damnatio memoriae es enorme, especialmente con el hallazgo de un documento del siglo XV que puede ser una de las pruebas de que, infelizmente, el extremismo religioso atraviesa los milenios. Sin embargo, no solo la desaparición de su nariz es un enigma como lo es la propia Esfinge, su construcción, función y autor. Muchas dudas y misterios la cercan.

La autoría de su construcción es una de las cuestiones más debatidas por la comunidad académica, un enigma que para muchos soñadores y peritos en conspiraciones se explica a través de contactos interestelares… Pero la tesis oficial, actualmente aceptada, nos hace regresar a la fastuosa Era de los Grandes Faraones, el Imperio Antiguo.

Artículo: Cláudia Barros

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