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Una tumba del periodo ptolemaico ha sido descubierta durante una inspección arqueológica previa a la construcción de un edificio en un terreno de propiedad privada en el barrio de Sidi Gaber, en Alejandría, en el norte de Egipto, según anunció ayer el Ministerio de Antigüedades de Egipto. Mustafá Waziri, el secretario general de dicho ministerio, ha explicado que la tumba contiene un sarcófago de granito negro, considerado el más grande que se ha descubierto en Alejandría.

Una capa de mortero entre la tapa y el cuerpo principal del sarcófago indica que no ha sido abierto desde que fue sellado en época antigua. La tumba, excavada a unos 5 metros de profundidad, también contenía una cabeza de alabastro que probablemente pertenecía o representaba al propietario de la tumba y que parece haber sido desfigurada de forma intencionada.

El Ministerio de Antigüedades de Egipto anunció, además, el hallazgo de una estatuilla de bronce de Osiris, el dios de los muertos, durante unos trabajos de restauración en el lado este de la pirámide escalonada de Zoser en la necrópolis de Saqqara. Sabri Farag, el jefe del sitio arqueológico de Saqqara, ha comentado que la estatuilla fue hallada en una pequeña grieta situada entre los enormes bloques de la fachada este de la pirámide.

La estatuilla representa a Osiris, el dios de la resurrección y de la eternidad, con la corona doble, sosteniendo el flagelo nejej con una mano y el cayado heka con la otra. “La escultura probablemente fue escondida en esta zona por un sacerdote de Saqqara en época antigua”, según Farag. La pieza está siendo restaurada.

Artículo: Alec Forssmann