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Las escenas bélicas, grabadas en los muros de los templos del Reino Nuevo, que muestran a un faraón comandando una épica batalla desde su carro de guerra tirado por majestuosos corceles, cuentan con el poder visual y narrativo de evocar grandes sucesos de conquista en los cuales, casi invariablemente, se proclama que el soberano actuó de forma heroica y que él fue el único artífice de la victoria. Al observar con detenimiento las mencionadas escenas, algunas de las preguntas que surgen para el interesado pueden ser: ¿por qué el faraón se representó con un arma de los pueblos invasores? ¿por qué el monarca se figura de una manera diferenciada a los otros efectivos del ejército? ¿las acciones registradas fueron reales? ¿las inscripciones que se encuentran aunadas a éstas, pueden ser consideradas como fuentes históricas? Con el fin de tratar de responder a estos cuestionamientos en este artículo -que constituye la segunda parte y conclusión al texto que se presentó en el número anterior de esta publicación- expongo, de manera general, la historia de la introducción y desarrollo del carro de guerra en el antiguo Egipto y los distintos aspectos simbólicos aunados a su representación, la cual se encuentra presente en gran parte de los programas iconográficos del Reino Nuevo.

Siguiendo los argumentos de casus belli de Kamose (c. ¿?-1540 a.C.) y las exitosas campañas militares en contra de Avaris (actual Tell el-Dab’a) en las cuales el mencionado monarca probablemente murió, en su tercer o cuarto año de reinado, quien tomó las riendas de la guerra de reconquista de Egipto fue la reina Ahhotep I (c. ¿1560-1530? a.C.) hasta que su hijo Ahmose I (c. 1539-1515 a.C.) tuvo la edad suficiente para gobernar ( cfr .: Dodson & Hilton, 2004: 124-126). Ahmose I, el primer monarca del Reino Nuevo, continuó con las campañas militares en la reconquista del territorio dominado por los Hyksos. A diferencia de Kamose, parece que Ahmose I se tomó algún tiempo para planear una estrategia más efectiva para recuperar todo el Bajo Egipto. Algunos datos de sus acciones bélicas se encuentran registrados en unas lacónicas notas en hierático al reverso del papiro matemático Rhind -que se resguarda en el British Museum, UK (NI: EA 10057 y EA 10058) y en el Brooklyn Museum, USA (NI: 37.1784E)- y gracias a ellas se ha podido reconstruir parcialmente el curso de las campañas.

Artículo: Gerardo P. Taber.

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