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Relaciones entre, Egipto y el próximo oriente en la edad de bronce

UNA APROXIMACIÓN TEXTUAL E ICONOGRÁFICA

Los primeros contactos, de algún tipo, entre el mundo egeo y el oriental pudieran remontarse, con bastante probabilidad, al inicio de la Edad del Bronce, como evidencia la presencia en Creta de materias primas, caso del marfil de hipopótamo, piedras preciosas y oro, o de unos pocos objetos exóticos, entre ellos, sellos de marfil de diseños egipcios, cuentas de fayenza, vasijas de piedra o discos globulares. Aunque su presencia se estima en un pequeño número, se puede inferir que ciertos contactos existieron y que tuvieron un carácter esporádico, produciéndose por vía indirecta.

Los primeros y más amplios contactos entre Creta y Egipto se produjeron durante el Minoico Antiguo III y Minoico Medio I A, época que abarca, cronológicamente hablando, entre 2200 y 1900 a.e.c. En este período se detecta con mayor claridad en el registro arqueológico una intensificación de los intercambios.

Parece claro que en el momento en que los complejos palaciales se instauraron en Creta como marco de organización socio-política, los contactos e interrelaciones con el exterior obtuvieron una mayor frecuencia e intensidad, en virtud de que los complejos palaciales serían los impulsores de los intercambios a larga distancia, en especial de materias primas como los metales.

Durante el periodo de los llamados segundos palacios se intensificarían las evidencias de contactos, concretamente, con Egipto, si bien se encuentran así mismo en Creta productos que provienen de las regiones costeras sirio-palestinas, caso de las ánforas cananeas o la cerámica de Chipre. Esta presencia de objetos del Mediterráneo Oriental se corresponde con el hallazgo de alguna cerámica minoica en esos sitios, aunque en poca cantidad.

Artículo: Julio López Saco

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