Mientras se decide la solución arquitectónica más idónea para proteger de forma definitiva el templo de Debod en el futuro, en un concurso de internacional de ideas que se celebrará el año que viene, el monumento más antiguo de Madrid será sometido a una rehabilitación para mantener su esplendor. Los trabajos de reparación comenzarán durante la primera semana de julio, según confirmaron desde el Área de Cultura, Turismo y Deporte del Ayuntamiento. Con esta actuación, que se prolongará durante cinco meses, se pretenden atajar las patologías que atacan sus losas milenarias.

Fruto de un extenso análisis, se han extraído una serie de conclusiones técnicas sobre los daños que hay que subsanar en el oráculo nubio. Tras recabar los datos de los estudios petrológicos, de morteros, de subsuelo, de variables ambientales y funcionamiento climático del templo y altimetría de relieves, entre otros, durante el confinamiento se redactó un proyecto de actuación para paliar esos desperfectos y las causas que los producen.

En primer lugar, la climatología de la capital dista mucho de la de su lugar de origen, al sur de Egipto, donde sólo se producen precipitaciones en contados días al año. Las losas del templo, de tipo arenisca, se desgastan con mayor facilidad que otros materiales, por lo que su exposición al clima local multiplica su deterioro. Sin embargo, los técnicos del Área que dirige Andrea Levy han ideado una forma de aliviar la presencia de agua en la base del monumento y así mejorar su conservación.

La inclinación del terreno sobre el que se asientan los muros exteriores y la ausencia de protección ante la lluvia provoca que la primera hilera de sillares reciba todo el agua que discurre por la fachada. Por ello, se ejecutará un drenaje perimetral para canalizar la escorrentía y permitir de esta manera la ventilación de las piedras del zócalo, lo que aminorará las posibilidades de generar humedades y filtraciones.

En segundo lugar, se intervendrá en la cubierta del edificio. Tras el desmontaje, el complejo traslado e instalación en Madrid del templo, entre 1970 y 1972, se construyó el tejado de nuevo, para cubrir la terraza y permitir tanto el desarrollo museístico del monumento como para protegerlo de la climatología. El tiempo transcurrido desde entonces obliga ahora a la reparación y sustitución de algunos de sus elementos de plomo. «Su conservación supera en intensidad y detalle las labores de mantenimiento continuado que se desarrollan habitualmente en el monumento», explican desde Cultura.

Esta intervención, en la que se invertirán 48.147,58 euros, se centra en «asegurar las medidas necesarias para su permanente conservación y seguridad», una de las condiciones establecidas por la Unesco para asignar a España uno de los cinco templos que Egipto donó tras colaborar en su rescate. Precisamente, su conservación preocupó al reputado egiptólogo Zahi Hawass que a finales de febrero pidió reclamó protección del santuario nubio, que lleva medio siglo a la intemperie. «Todos los regalos que se han hecho a otros países sí están cubiertos; así que si España no puede protegerlo, entonces tiene que devolverlo porque no lo está valorando», criticó con dureza.

A raíz de su toque de atención, la edil socialista, Mar Espinar, registró una proposición, que acordó con la delegada Levy, para encontrar una solución definitiva que evite tener que ejecutar este tipo de intervenciones puntuales cada cierto tiempo.

La convocatoria del concurso internacional de ideas, como ya avanzó, se lanzará a partir de 2021, cuando haya «finalizado el diagnóstico completo del estado de conservación del templo». De hecho, tal y como indicaron a este diario fuentes de Cultura, tras la aprobación unánime de la iniciativa, la dirección general de Patrimonio concertó citas con «varias ingenierías para ver propuestas para cubrir el templo y conocer las alternativas que hay -si será total o parcial-, los materiales y posibles presupuestos».

Pero hasta que llegue el momento, ya se han acometido algunas mejoras: se ha sustituido el sistema de climatización -cuya avería impidió abrir el templo al público durante meses durante el mandato pasado- y se va a añadir un control remoto y una cortina de aire. También se va a mejorar la red eléctrica y la iluminación interior.

A pesar de que el 9 de junio Debod reabrió con las limitaciones de aforo marcadas por el protocolo anti Covid-19, es posible que sus visitas se vean interrumpidas de nuevo como consecuencia de las obras. Cultura estudia junto a la empresa encargada de los trabajos la posibilidad de mantener la apertura al público, ya que es uno de los más visitados de Madrid, «por lo menos en la fase de las intervenciones que no afecte a la coordinación de seguridad y salud de la obra».

Artículo: Marta R. Domingo