Compartir

Un equipo de arqueólogos de la República Checa ha llevado a cabo un importante descubrimiento en Egipto. Investigando y analizando las inmediaciones de una pirámide situada en Abusir, una necrópolis del Imperio Antiguo situada en la ribera occidental del río Nilo, un grupo de científicos checos se ha llevado una sorpresa al hallar un enterramiento plagado de lujosque no corresponde a un faraón: ¿quién es el ‘guardián de los secretos’ que allí descansa?

Los arqueólogos se encontraban inspeccionando la zona cercana a la pirámide que pertenece al faraón Neferirkare cuando se dieron de bruces con algo inesperado: a pocos metros, hallaban los restos muy bien conservados de una capilla, una tumba y una estatua. Tras analizar las inscripciones encontradas, pronto se descubrió de quién era ese lugar de culto: se trataba de la zona de enterramiento de un sacerdote cuyo nombre era Kaires.

Un equipo de arqueólogos de la República Checa ha llevado a cabo un importante descubrimiento en Egipto. Investigando y analizando las inmediaciones de una pirámide situada en Abusir, una necrópolis del Imperio Antiguo situada en la ribera occidental del río Nilo, un grupo de científicos checos se ha llevado una sorpresa al hallar un enterramiento plagado de lujosque no corresponde a un faraón: ¿quién es el ‘guardián de los secretos’ que allí descansa?

Los arqueólogos se encontraban inspeccionando la zona cercana a la pirámide que pertenece al faraón Neferirkare cuando se dieron de bruces con algo inesperado: a pocos metros, hallaban los restos muy bien conservados de una capilla, una tumba y una estatua. Tras analizar las inscripciones encontradas, pronto se descubrió de quién era ese lugar de culto: se trataba de la zona de enterramiento de un sacerdote cuyo nombre era Kaires.

Además, un sencillo detalle confirmaría que tuvo que ganarse el favor de los reyes de Egipto: en la capilla que se encontró en su honor se hallaron restos de basalto en su base, un material altamente inusual en enterramientos que no pertenecían a faraones, al tratarse de un material exclusivo para la realeza. Como curiosidad, se encontró el sarcófago dentro de la tumba… pero no se halló la momia, por lo que las investigaciones continúan en ese sentido.

El descubrimiento no solo es importante por tratarse de un personaje relevante que, sin ser de la realeza, terminó ganándose la confianza de los responsables de gobernar el país hasta llegar a ser enterrado en una zona privilegiada, sino por la escasa información que se tiene sobre la época y sobre los sacerdotes más cercanos a los faraones. Un descubrimiento en el que trabajan tanto los responsables checos como el Ministerio de Antigüedades de Egipto.

Artículo: El Confidencial