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Al escuchar el vocablo ‘’egiptólogo” por lo general éste se asocia a la imagen de un intrépido explorador, quien se interna en las arenas interminables del desierto para descubrir una tumba -llena de tesoros- que había permanecido oculta por milenios. Se imagina a este egiptólogo vestido a la usanza “oriental”: enfundado, del cuello a los tobillos, en una galabeya de lino, con un turbante en la cabeza y calzando unas cómodas babuchas.

Este personaje invariablemente suspenderá sus actividades para el merecido “afternoon tea” ya que en realidad es un educado Lord británico. También lo imaginamos, en épocas más recientes, con un atuendo tipo “Indiana Jones”: usando un sombrero fedora, chaqueta o chaleco con innumerables bolsillos llenos de los más exóticos instrumentos, pantalones igualmente colmados de compartimientos y calzando unas botas “todo terreno”.

Este personaje también terminará sus actividades en el pub más cercano porque, si bien no es precisamente un Lord, sigue estando relacionado con las costumbres británicas. Pero, ¿en realidad así es un egiptólogo? ¿qué es lo que hace un egiptólogo? ¿todos los egiptólogos son británicos? Para tratar de responder estas cuestiones, en un principio se puede recurrir a la definición que proporciona la Real Academia Española:

Egiptólogo, ga. 1. m. y f. Persona versada en egiptología.

Esta referencia, evidentemente, no es de mucha ayuda, ya que per se no explica la complejidad del trabajo de un egiptólogo. Por tal motivo me permito la licencia de proporcionar otra definición, indudablemente más laxa que completa: un egiptólogo -efectivamente- es una persona versada en egiptología. Por lo general, es un profesionista de alguna de las ramas de las ciencias sociales: como antropología o historia (en todas sus especializaciones) que se avoca a realizar estudios temáticos y regionales cuyo corpus constituye precisamente a la propia egiptología; disciplina académica que se encarga del estudio de la organización social, historia, lenguaje, literatura, religión, arte y demás aspectos de la cultura que surgió y se desarrolló en Egipto, y en zonas aledañas, en el período de tiempo comprendido entre su prehistoria (5300-4000 a.C.) hasta los inicios de la cultura copta (400-500 d.C.). En la tradición académica europea la egiptología es considerada más como una disciplina histórica y filológica; mientras que en la tradición británica y americana se considera como una rama de la arqueología.

En ambos casos, las posiciones teóricas y metodologías de la historia son parte fundamental de su discurso. Ya que la egiptología estudia todos los aspectos y contextos de la cultura del antiguo Egipto, se auxilia de otras disciplinas como: geografía, geología, botánica, arquitectura, epigrafía y paleografía, entre muchas otras. En este sentido, la egiptología es multidisciplinaria, interdisciplinaria y transdisciplinaria. De tal manera, podemos encontrar egiptólogos de todas las nacionalidades, tallas e idiosincrasias; aunque los dos estereotipos descritos al principio sí que llegaron, y llegan a existir.

Sin embargo, todas estas definiciones hacen alusión a un tipo de académico que surgió en las postrimerías del siglo XVIII e inicios del XIX. En ese caso, otras preguntas pueden formularse: ¿antes de esas fechas existían egiptólogos? y ¿quién fue el primer egiptólogo? Las respuestas a estas interrogantes pueden encontrarse en el mismo Egipto faraónico, en el siglo XIII a.C., época en que vivió un personaje llamado Khaemwaset. La
pregunta natural que el avezado lector puede formular es: ¿quién fue ese tal Khaemwaset y qué relación tiene con la egiptología, aparte de su nombre, que tiene toda la pinta de ser del antiguo Egipto?.

Artículo: Gerardo P. Taber

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