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Perfume en el Antiguo Egipto. Su uso en la sociedad, desde lo cotidiano hasta la religión.

El perfume era un auténtico elemento básico del cotidiano egipcio, tanto de hombres como de mujeres, principalmente en su cuidado personal. Este se tornó un componente notable en la fragancia femenina egipcia.

A pesar de esto, era como que un objeto de seducción, y estaba muy relacionado con la mitología egipcia y el culto religioso en los templos.

Así como en nuestros días, se guardaban en pequeños o medios frasquillos de alabastro, de fayenza (especie de loza azulada brillante) o vidrio, decorado con varios motivos sobre un fondo azul oscuro, para evitar que  el efecto de la luz pudiera afectar los compuestos.

El perfume funcionaba cómo un diferenciador de grados sociales, y daba un gran prestigio a quienes lo usaban. Cuándo había un lujoso banquete, los más altos estratos de la sociedad egipcia no se olvidaban de poner su fragancia más especial.

Pero también se le atribuía propiedades higiénicas y curativas. Se creía que determinados perfumes servían para alejar ciertas enfermedades y para purificar el aire de las casas.

Además, también estaba muy ligado a la práctica religiosa. En la mayor parte de las ceremonias que se realizaban en los templos se usaba y empleaba todo tipo de ungüentos y fumigaciones -hechos con resinas o con preparados compuestos como el Kapet (en griego Kyphi ), un tipo de incienso muy famoso en aquella época-, que tenían un gran valor simbólico en la liturgia y eran sinónimo de pureza divina.

Del Papiro Harris podemos citar un interesante pasaje: “He plantado para ti un rico tributo de mirra, para ir por el templo con la fragancia de Punt para tu augusta nariz por la mañana temprano”.

Artículo: Cláudia Barros