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Uno de los temas que más atraen al gran público es el de los dioses de la muerte del antiguo Egipto. Un nombre que suele ser más llamativo y sensacionalista que real. ¿Un dios de la muerte egipcio? Si, todos conocemos a dos, Osiris y Anubis, pero ¿cuál es la real diferencia entre estos dos? ¿Se les puede llamar dioses de la muerte? En esta pequeña introducción vamos a hablar de este par de dioses, muy conocidos por todos, más en profundidad.

Osiris es una de las divinidades más populares del panteón egipcio, aunque no por ello es de las mejores conocidas. Aún hoy los investigadores tenemos numerosas preguntas sin respuestas para esta divinidad, cuyos orígenes se remontan al Reino Antiguo.

No conocemos con certeza su origen ni su fecha de introducción en la mitología real (a pesar de que su mito, que luego veremos, es el mejor conocido). No existe ninguna representación suya en el periodo predinástico, ni siquiera en las primeras dinastías. La primera referencia que tenemos a su nombre constatada se encuentra en una mastaba de Guiza, la perteneciente a la hija de Khaefra, Hemet Re, y que está fechada a finales de la IV dinastía / principios de la V dinastía. Es aquí donde se le cita como receptor de un contexto funerario.

Se le representa como una figura momiforme, vestida con un lino blanco y con atributos reales como el cayado, el flagelo y las coronas. En ocasiones aparece con el falo erecto, matizando su aspecto de fertilidad de la tierra.

Artículo: Aroa Velasco

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