Compartir

Omm Seti, todo por un sueño

En este número de Egiptología 2.0 he querido rendir un homenaje a una mujer a la que admiro mucho y que merece un lugar de honor en el mundo de la Egiptología. Se trata de Omm Seti, como la llamaban sus conocidos.

Muchos la han tratado de loca, los más esotéricos de iluminada, yo sólo creo que es una gran mujer que amaba Egipto y que dedicó su vida a la recuperación del gran Templo de Seti I en Abydos. No voy a entrar en esoterismos, más allá de las propias narraciones de la misma Dorothy.

Y hechas las presentaciones, vamos a adentrarnos en la apasionante vida de Omm Seti.

Dorothy Louis Eady nació en Londres, el 16 de Enero de 1904. Sus padres eran Reuben Eady y Caroline May Frost, Desde muy niña sentía que algo muy fuerte la llamaba a volver a casa… como ella misma decía.

Tras un accidente en 1907, en el que cayó por la escalera, dándose un aparatoso golpe en la cabeza, un médico certificó su fallecimiento pero, cuando volvió para amortajarla, la encontró en perfecto estado de salud, aunque con síntomas de delirios. A partir de ese momento contó que comenzó a tener extraños sueños en los que aparecía en un edificio lleno de columnas, rodeado de hermosos jardines.

Según John Anthony West, (New York Times Boor Review), la vida de Omm Seti representó “uno de los más intrigantes y convincentes casos modernos de historias de reencarnación del mundo occidental”.

Dorothy, continuamente instaba a sus padres a que la regresaran a su casa, ante el desconcierto de éstos. Tras ver  la Enciclopedia Infantil de Arthur Mu, reconoció en las ilustraciones de Egipto su “otro hogar”.

En 1908, quiso la casualidad que visitara en compañía de sus padres el British Museum, y al entrar a la sala egipcia, echó a correr besando los pies de las estatuas y abrazando las momias. Después vio una fotografía del templo que Seti I construyó en honor a Osiris en Abydos, al que llamó allí mismo “su casa”. Era el mismo edificio que la niña veía en sus sueños. En ese momento comprendió (o creyó) que había vivido allí. Estaba obsesionada por quedarse allí, entre su gente.

Artículo: Marta Pérez Torres

Si quieres leer el artículo completo, descarga la revista completa y totalmente gratuita haciendo click aquí.