¿Qué es la Medicina? ¿Un conjunto de técnicas y acciones protagonizadas por actores muy específicos, que desde muy temprano ayudaron a conseguir que la vida humana fuese un poco más viable y duradera? O ¿será un acumular de creencias y prácticas mágicas, donde los amuletos y las oraciones a los dioses son una constante, para sanar a un enfermo?

En la Antigüedad, la Medicina siempre se revistió de innegable importancia entre las poblaciones, y se trataba con gran respeto. Sus orígenes se remontan a prácticas místicas y esotéricas, mezcladas con un poco de realidad e innovación médica, en el seno de las brillantes sociedades de Mesopotamia y Egipto.

Ante todo, la Medicina puede ser vista como una vía de salida del dolor y del sufrimiento. Los diagnósticos, tratamientos y prescripciones médicas se podían equiparar a una salvación de los “males divinos” o de los espíritus malévolos que invadían el organismo humano. Las fuertes creencias egipcias de que cualquier dolencia venía por decisión divina, o porque la actitud humana no estaba siendo la mejor, estaban muy inculcadas.

Estas cultivaban y perseguían el imaginario egipcio, obligando a la sociedad a socorrerse de todo tipo de ayuda divina y hechizos de salvación, no olvidando jamás los majestuosos y misteriosos amuletos que llevaban consigo. La medicina egipcia es, y sigue siendo, un interesante legado de los tiempos remotos de la Antigüedad, que poco a poco se fue desarrollando, hasta culminar en realizaciones médicas de admirable envergadura y de científica notabilidad. Podemos decir que en Kemet la realidad en cuestión tenía un poco de los típicos dos mundos, que desde pronto siempre cultivaron la mentalidad de las sociedades.

Los profesionales egipcios conciliaban su gigantesco saber y conocimiento médico con sus encantamientos y rezos a los cielos y fuerzas divinas. En el Egipto antiguo la esperanza media de vida rondaba los treinta y ocho/nueve años. Una vida tan corta se debía especialmente a las diferentes enfermedades y virus que afectaban a las poblaciones, para las cuales eran redactadas inmensas recetas y remedios. La medicina egipcia intentaba dar lo mejor de sí, conjugando la ciencia y las variables místicas, aunque algunas veces no era suficiente.

Artículo: Claúdia Barros

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