Los retratos de El Fayum

Se conocen como los «retratos de momias del Fayum» al conjunto de dos mil retratos individualizados hallados mayoritariamente en la parte superior externa de las momias de las necrópolis del oasis del mismo nombre, El-Fayum, aunque también se encuentran en otros lugares como Saqqara, Panópolis, Akirómpolis o Antinoópolis.

Se trata de un ejemplo de arte funerario que se desarrolló en el antiguo Egipto mayoritariamente entre el siglo I y el siglo IV de la era, en el contexto de la ocupación romana del territorio egipcio. Estas obras de arte eran realizadas por artesanos muy cualificados mientras aun vivía el retratado mediante la técnica del encausto sobre tabla, basada en el empleo de una mezcla muy caliente de cera de abeja y pigmentos vegetales y minerales. Este procedimiento permitía resaltar las texturas y los volúmenes por medio del color, creando así multitud de matices que potenciaban el brillo y la intensidad de la mirada.

Más allá de su excepcional naturalismo y realismo, lo más sobresaliente de los retratos del Fayum es que suponen el mayor y mejor conservado conjunto de retratos realizados sobre materiales frágiles, en este caso madera, de toda la Antigüedad. Entre los muchos factores que se pueden señalar como causa de esta buena conservación, el clima es, sin duda, uno de los más importantes. El ambiente extremadamente seco y la cera utilizada ayudaron a que estas obras de arte hayan llegado a la actualidad manteniendo la mayor parte de sus colores y brillo originales. A pesar de que los primeros hallazgos modernos de estas obras datan del siglo XVII, no fue hasta 1887 cuando el egiptólogo británico Flinders Petrie encontró un conjunto de 81 retratos de momias en su excavación en la necrópolis de Hawara.

La mayor parte de esta actividad artística se desarrolló en El Fayum, una zona de oasis a 89 kilómetros al suroeste de El Cairo, en una ubicación a medio camino entre el desierto occidental y el río Nilo. Desde la conquista de Egipto por parte de Alejandro Magno (332-331 a.C.) y la posterior inauguración de la Dinastía Ptolemaica (305-30 a.C.), esta región (el XXI nomo de Egipto) experimentó un profundo desarrollo gracias a la llegada de numerosos colonos griegos, sirios y libios que potenciaron la realización de obras de canalización. De esta manera, El Fayum se convirtió en una de las zonas agrícolas más fértiles de Egipto, con una variada producción de cultivos entre los que sobresalía el grano y el aceite.

Artículo: Heródoto de Halicarnaso

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