Tras la destrucción de Kerma por Tutmosis I, surgieron asentamientos -que seguían el modelo egipcio- en lugares tan alejados como la ciudad de Napata, muchos de los cuales estaban amurallados. Eran administrados por un alcalde y se aglutinaban en torno a un templo. Las mejores tierras (propiedad de la Corona, el templo o cortesanos egipcios de alto rango) se destinaron a la plantación, y el virrey de Kush se encargaba de que se enviasen los impuestos de oro al faraón periódicamente.

A finales del siglo XIV a.C. Nubia estaba ya controlada por una minoría militar, burocrática y civil egipcia, que dominaba a la población indígena, mayoritaria, pero totalmente sometida.

Las evidencias arqueológicas encontradas en Tombos por investigadores de la universidad de Purdue (EE.UU.) nos indican que se produjo el mestizaje entre colonos y autóctonos, además de la aculturación de los nubios.

‘‘A partir del reinado de Hatshepsut se evidencia una gradual egipcianización en las costumbres funerarias. Aparecen jefes nativos con nombres egipcios o casados con egipcias […]. Parte de dicha población, en particular las familias de los antiguos jefes, estaba expuesta a las costumbres egipcias y las adoptó en mayor o menor grado, pero los nubios nativos, como clase, fueron reducidos a un estatus servil carente de voz en su propio gobierno’’ (D.B. Redford, 2005, pp. 73-74).

El ejército del faraón aún tuvo que sofocar varias rebeliones en Nubia -especialmente en los enclaves de Sudán más alejados-, durante los reinados de Tutmosis II, Hatshepsut y Tutmosis III, que fueron aplastadas duramente.

Se eliminaron los enclaves independientes que habían actuado como intermediarios en el comercio con Sudán, y desde tiempos de Tutmosis I los jefes nubios tuvieron que pagar impuestos al faraón o al templo de Amón, consistentes en oro, marfil, ébano, jirafas, monos, panteras, especias, o personas, entre otros.

En los reinados de faraones posteriores se llevarán a cabo una serie de campañas militares -justificadas por supuestos intentos de rebelión o ataque de alguna tribu nubia-, que eran aprovechadas para recaudar oro o prisioneros de guerra.

Artículo: María Isabel Cubas Contreras

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