Los más antiguos ejemplos de arte en Egipto corresponden a una serie de dibujos hechos en roca en las orillas del río Nilo, en Nubia y el Alto Egipto. Se pueden datar hacia 7000 a.e.c. Se trata de dibujos geométricos, sobre todo círculos y círculos concéntricos, además de determinadas figuraciones abstractas y motivos en forma de redes. Solamente con posterioridad aparecerá la figuración, en particular dibujos de animales que son perseguidos por cazadores, además de la presencia de trampas y algunas armas. Por su parte, la presencia de imágenes de ganado o de barcas parece asociarse con culturas neolíticas del Alto Egipto y también con las culturas del grupo C de Nubia.
Los cementerios de estos primeros tiempos, con presencia de cerámica y ajuares funerarios, corresponden a dos grupos, el amraciense (Nagada I) en el Alto Egipto y el gerzeense (Nagada II). Son los períodos del Predinástico inicial y medio. El tardío ha sido denominado semainiano, aunque su indefinición precisa ha dado pie a seguir hablando de gerzeense hasta la transición al período histórico. Los objetos que caracterizan el segundo grupo se han encontrado cerca de El Fayum, en el norte de Egipto. Al período transicional (de la I Dinastía) pertenecen un grupo de objetos esculpidos que se depositaron en el santuario de la capital meridional de Hieracómpolis. Los mismos homenajeaban las victorias del sur sobre el norte en la pugna que daría lugar al sometimiento del Delta del Nilo, que había sido controlado desde Buto. Este sería el verdadero Predinástico tardío o, si se quiere, Protodinástico (o incluso momento de la Dinastía 0).

Es el periodo Predinástico el momento en el que se comenzaba a aprender a usar un metal como el cobre para fabricar herramientas y armas. En las representaciones sobre la cerámica así como en las figuras hechas de hueso, arcilla o marfil, se encontraría el comienzo del arte egipcio. Se trata de un artesano egipcio que aprende a modelar la piedra en forma de vasijas o de paletas. Además de la cerámica roja de la etapa badariense, la cerámica amraciense se destaca por piezas también rojas pero decoradas con pintura de color crema. Esto contrasta con el silueteado de líneas rojas sobre vasijas amarillas de los artesanos gerzeenses. Si bien son los motivos geométricos los que predominan en el dibujo amraciense, ya empiezan a surgir diseños de figurativos, tanto de animales y plantas como de seres humanos. Son las vasijas decoradas que sintetizan el inicio de la pintura egipcia.

Un ejemplo destacable es la repetición de un hipopótamo, animal bien conocido en Egipto, en torno al centro del interior de un cuenco hallado en Mesaeed. Este mismo animal aparece también modelado de manera simple en arcilla. De la época gerzeense se puede rescatar, en este mismo sentido, la figura de un chacal hecho en pizarra y hallado en la necrópolis de El Ahaiwah, cerca de Naga-ed-Dev, que hasta el Reino Medio fue uno de los sitios de inhumación del nomo tinita. Esta pieza, plana, tiene un aspecto análogo al de las célebres paletas predinásticas a las que en ocasiones se les daba forma animalesca, tanto de peces como de aves. Sin embargo, no parece que hubiese sido confeccionada para una función cosmética. Tallada por las dos caras pudiera tratarse de una de las más antiguas imágenes de una deidad en forma de animal, del tipo Anubis.

Artículo: Julio López Saco

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