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¿Cómo llamaban los egipcios a los nubios en la primera mitad de la dinastía XVIII? La estela Fronteriza de Tutmosis I en Tombos

Son bien conocidas las razones que llevaron a los faraones del principio de la dinastía XVIII a aventurarse a la expansión de su imperio. Era básicamente un fenómeno que arraigaba sus raíces en las luchas contra los hiksos, que durante el Segundo Período Intermedio estuvieron asentados en el Norte de Egipto con sus propios gobernantes.

Fue el último faraón de la Dinastía XVII y el primero de la XVIII, Kamose y Ahmose, los que además de luchar en el Norte para de hecho expandir las fronteras del país tras la expulsión de los hiksos, se tornaron hacia el Sur. La razón se debía al hecho de que en el Sur de Kush, los nubios suponían un peligro para la dinastía egipcia, asentada en la gran ciudad de Tebas (Bryan 2000, p. 218-221). En las estelas de Karnak, de los tiempos de las luchas entre los hiksos y el faraón Kamose, encontramos una narrativa muy interesante que describe como los hiksos pidieron ayuda a los nubios con el propósito de acabar con el poder egipcio en Tebas. Este documento se divide en dos estelas: la primera conservada en unos pocos fragmentos, y la segunda, encontrada en 1954 en la base de una estatua de Ramsés II (Simpson 2003, p. 345).

Es bien claro que en este momento Kush suponía un peligro, ya que desde el Reino Medio, Nubia no había estado bajo el control de los egipcios, y por lo tanto había desarrollado su propia organización Estatal, con sus propias ambiciones y necesidades. No obstante, en este momento, la situación cambiaría.

Desde Ahmose hasta Tutmosis I, los límites del Sur de Egipto se expandieron profundamente hasta Nubia; un lugar que no solamente era interesante para la erradicación del peligro que los kushitas suponían, sino también por su oro y sus productos exóticos. Ahmose, por supuesto, continuó la política de su antecesor, reconstruyendo y ampliando la frontera de Buhen. Desde este punto parece que avanzó Nilo arriba hasta la isla de Sai (Trigger 1965, p. 107). Su hijo, Amenhotep I, alcanzó la Segunda Catarata y estableció un gobernador militar para controlar la región conocida como Wawat además de introducir el título “Hijo del Rey de Kush” (Lobban 2004, p. 27).

 

Artículo: Laura Huera López

 

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