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El Libro para la salida al día, clave en la democratización del Más Allá

En este artículo os hablaremos acerca de cómo la cultura egipcia, profundamente religiosa, desarrolló desde sus comienzos una variada literatura funeraria.

Su objetivo era plasmar los sortilegios necesarios para neutralizar los peligros que pudieran surgirle a la persona fallecida en el Más Allá, que tiene como resultado final y más conocido El Libro de los Muertos (El Libro para la salida al día), que dará acceso al Más Allá a todas las capas sociales de la población egipcia que puedan costeárselo.

Los precedentes: los textos de las Pirámides y los Textos de los Sarcófagos

Los primeros textos que recogieron estas fórmulas mágicas fueron los denominados Textos de las Pirámides, que fueron recopilados por los sacerdotes de Heliópolis, y se encontraron escritos, por primera vez, en las paredes del interior de la pirámide del rey Unas, monarca de la V dinastía.

Por tanto, éstos fueron redactados en el Reino Antiguo y su acceso era exclusivo de los reyes. Eso sí, solamente fueron encontrados en las pirámides de los monarcas desde finales de la Dinastía V hasta la VIII.

Los textos de las Pirámides están formados por declaraciones o fórmulas que están escritas en todas las salas del monumento funerario, excepto en el serdab.

Sin embargo, la habitación más importante era la cámara funeraria, vista como el Duat (el más allá). El elemento central en esta sala es el sarcófago, identificado con la diosa del cielo Nut, que todas las noches se come el sol para darlo a luz por la mañana en un ciclo eterno.

En las paredes de la conocida Cámara del Sarcófago podemos ver cuatro tipos de fórmulas. En la pared oeste, justo detrás del sarcófago, hay fórmulas de protección, que impiden que nada malo le suceda al difunto. En la pared norte hay fórmulas de ofrendas, que alimentan al ka del difunto, su fuerza vital. En la pared sur hay fórmulas de resurrección, entre las que destaca:

Oh Rey, no has partido muerto, has partido vivo; siéntate sobre el trono de Osiris, […] para que puedas dar órdenes a los vivos […]

En esta misma pared, también nos encontraremos con fórmulas de progresión (el difunto debe ir hacia el oeste) y ascensión (de alzarse hasta el horizonte). Estas fórmulas continúan en la pared este, en la que está escritas fórmulas de provisión de alimentos, que le permitirán a la persona difunta recuperar fuerzas para su viaje.

Parece ser que son textos que se leen durante en cortejo fúnebre del faraón difunto. El encargado de hacerlo es el sucesor del monarca, Horus, el príncipe heredero, quien tiene como oyente principal al rey fallecido, Osiris. Este dios es fundamental en los Textos de las Pirámides, pues el rey, al morir, es identificado con él.

El origen de estas fórmulas es posible que se remonte a mucho antes de la aparición de las pirámides, por lo que su culto seguramente ya estaba perfectamente establecido. Los Textos de las Pirámides contienen innumerables menciones teológicas, religiosas y mitológicas, gracias a las cuales podemos reconstruir El mito de Osiris, pero por desgracia no como un relato coherente, sino a pequeñas pinceladas.

Artículo: Alberto Fernández Boo

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