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Las reinas tebanas de la XVII dinastía y la expulsión de los hyksos

El Reino Medio fue considerado por los antiguos egipcios su Edad Clásica, ya que fueron años de paz y prosperidad en los que se produjo una Edad de Oro de las artes.

Esta etapa de la historia egipcia, cuyo último gobernante fue precisamente una mujer, finalizó con la XII dinastía, según la cronología del sacerdote Manetón (s. III a.C.), a causa de una crisis dinástica y del creciente poder de los nomarcas (los gobernadores provinciales), en detrimento del poder central representado por el faraón.

Probablemente a causa de la falta de un heredero, Amenemhat IV fue sucedido por su hermana (y quizás esposa) Sobekneferu, quien gobernó apenas cuatro años. Este reinado efímero de la que algunos consideran la primera mujer faraón fue eclipsado por los traumáticos acontecimientos posteriores de la historia egipcia.

El historiador judío Flavio Josefo, citando a Manetón, nos describe el ‘‘modus operandi’’ de los hyksos para hacerse con el control del país:

Por la fuerza se apoderaron fácilmente de ella (la ciudad de Menfis) sin tener que descargar un solo golpe y al haber dominado a los gobernantes de la tierra, entonces quemaron sus ciudades sin piedad, arrasaron hasta los cimientos los templos de los dioses […] finalmente, nombraron como rey a uno de los suyos cuyo nombre era Salitis.

A pesar de que la llegada de los hyksos a Egipto se produjo de manera gradual y pacífica, el hecho de que unos extranjeros llegaran a gobernar el país supuso un duro golpe para la mayoría de egipcios.

Esta connotación negativa del hykso se debe también al culto que se le rindió a Seth, dios del caos y el desierto, en su capital Avaris, donde incluso se le erigió un templo. El eterno enemigo de Horus fue asociado por los hyksos a su dios de la guerra, Baal.

Artículo: María Isabel Cubas Contreras

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