Los Textos de Sabiduría constituyen uno de los géneros más singulares de la literatura del antiguo Egipto. Los autores de estos libros (la literatura sapiencial) fueron reconocidos por los egipcios, cuando su tiempo de vida pasó, como hombres “sabios”. Eran hombres merecedores de ser recordados y venerados por los textos que nos habían legado.

En esos libros, aquellos escritores exaltaban una serie de cualidades como la reflexión, la mesura, la prudencia y el saber escuchar (Borrego Gallardo, 2015, cap. 5, pág. 1) que eran especialmente valoradas por los egipcios cuando se enfrentaban a las vicisitudes de la vida cotidiana.

Con los Textos de Sabiduría se pretendía instruir a otra persona (usualmente un hijo del escritor) en unos valores culturales, sociales o políticos que los egipcios consideraban como propios, como unos modelos a seguir. Todo parece sugerir que en sus primeros momentos estas enseñanzas se transmitían de un modo oral. Los primeros textos escritos se documentan en el Reino Medio, sobre todo en la dinastía XII. No tenemos constancia de textos escritos en los tiempos anteriores del Reino Antiguo.

En los nuevos tiempos del Reino Medio sabemos que se hizo necesario ampliar el número de funcionarios y escribas, de modo que era preciso instruir a las personas que habrían de desempeñar esos cargos para que supieran comportarse en la nueva sociedad que estaba surgiendo tras los tiempos turbulentos del Primer Periodo Intermedio. En palabras de Sánchez Rodríguez (2003, pág. 35):

“A lo largo de toda la historia del Egipto antiguo surgieron manuscritos de carácter sapiencial en los que el autor intentaba legar a un discípulo suyo, la mayoría de las veces su hijo, un conjunto de normas de conducta que le llevaran a alcanzar un alto rango dentro de la corte.”

Este tipo de textos también se han documentado en otros lugares del Oriente Próximo. En Mesopotamia, desde el III milenio a.C. hay escritos similares (sobre todo proverbios escritos sobre tablillas de barro). Ya en el II milenio se podría citar el Monólogo del justo sufriente , antecedente del bíblico Libro de Job , y el Diálogo del amo y el siervo. En relación con Palestina, no debemos olvidar, en el ámbito bíblico, el Libro de los Proverbios (colección de dichos y aforismos atribuida supuestamente al rey Salomón), el Eclesiastés, el Libro de Job , etc.

Artículo: Ildefonso Robledo Casanova

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