Compartir

La Piramide de Kefrén.

Aunque en la actualidad muchos no podemos separar los nombres de Keops, Kefrén y Micerinos (gracias a sus impresionantes pirámides en la meseta de Guiza), la historia del antiguo Egipto no quiso que estos monarcas reinasen en este orden.

Kefrén, hijo de Keops, no gobernó inmediatamente después de su padre, sino que quien ocupó el trono de las Dos Tierras tras él fue otro de sus hijos, Djedefre, faraón de Egipto entre 2528-2520 a.C. Djedefre, menos conocido que los anteriores, también quiso para sí una pirámide, erigida en Abu Roash (a unos 8 km al norte de Guiza). A su muerte sube al trono, esta vez sí, su hermano Kefrén (conocido en el antiguo Egipto como Khaefre) quien vuelve a elegir la meseta de Guiza para levantar su monumento funerario, la segunda de las pirámides de Guiza.

Una pregunta permanece en el aire, y es que, ¿por qué Kefrén eligió Guiza para erigir su complejo funerario? ¿Quizá para, según algunos, darle importancia al propio culto de su padre? Y si es así… ¿por qué intentar que su pirámide, sin serlo, pareciese más grande que la de su progenitor?

Para conseguir la inmortalidad tan deseada que buscaban los antiguos egipcios, no bastaba con construir una pirámide, por megalómana que esta fuera. La misma necesitaba de otras construcciones que le otorgasen todo el significado y que sirviesen para preparar el cuerpo del faraón, una vez fallecido, antes de introducirlo en su morada de eternidad (la pirámide), así como los rituales necesarios que se llevarían a cabo una vez el monarca ocupase su lugar en el Más Allá.

Artículo: Sandra Pajares Sotillo

Si quieres leer el artículo completo, descarga la revista completa y totalmente gratuita haciendo click aquí.