Al suroeste de la meseta de Guiza se levanta la tercera de las grandes pirámides de que se edificaron en esta necrópolis. Perteneciente a Menkaura (a quienes los griegos llamaron Micerinos), el complejo funerario de este monarca marca el punto final de los enterramientos de reyes en la necrópolis de Guiza.

De menor tamaño que las pirámides de sus predecesores, algunos han querido ver en esta “pequeña” pirámide la falta de recursos para la construcción de una obra megalómana, tal como hicieron con sus pirámides su padre (Khafra) y su abuelo (Khufu), o bien la falta de tiempo para su edificación. Demostrado ha quedado que el reinado de Menkaura fue tan próspero como longevo -reinó unos 28 años, entre 2.532 y 2.503 a.C.-, y que el motivo de esta disminución en el tamaño de su pirámide pudo ser el hecho de que el resto de edificaciones asociadas a la misma, y la decoración de éstas, adquirió mayor importancia.

Comparada con sus dos grandes compañeras, la pirámide de Menkaura representa 1/10 del volumen de la pirámide de Khufu, y su base es ¼ parte que la pirámide de Khafra.
Su complejo funerario se ubicó en la meseta de Guiza siguiendo un plan urbanístico que lo relaciona con las tumbas de sus antecesores. De esta forma, las esquinas sureste de las tres grandes pirámides se unen en una línea imaginaria (la de Khafra ligeramente desviada), que las conectaba con la sagrada ciudad de Heliópolis (situada al noreste).

Por su lado la cara norte de las mismas mira directamente hacia la ciudad de Letópolis, situada al norte. De este triángulo resultante en el paisaje (Guiza-Heliópolis-Letópolis) se ha calculado que la distancia entre Guiza y Letópolis, y de ésta a Heliópolis sería, en los dos casos la misma, 100 estadios egipcios -30.000 codos egipcios-.

Artículo: Sandra Pajares Sotillo

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