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La escritura jeroglífica en el Antiguo Egipto

En la Historia de la Humanidad, la invención de la escritura se ha producido de manera independiente en cinco ocasiones y cinco regiones del planeta: en la Baja Mesopotamia y el Alto Egipto en torno al 3300 a.C., en el valle del Indo hacia el 2600 a.C., en China en torno al 1300 a.C., y en Mesoamérica en la primera mitad del I milenio a.C.

En el valle del Nilo, a lo largo de sus cinco mil años de Historia, la lengua utilizada en el antiguo Egipto fue escrita con cuatro sistemas de escritura diferentes: el jeroglífico, el hierático, el demótico y el copto. Los primeros dos son los más antiguos, ya que se utilizaron desde la aparición misma de la escritura (último cuarto del IV milenio a.C.) hasta el final de la civilización egipcia antigua (395 d.C.). En cambio, los otros dos son mucho más recientes. Por un lado, la escritura demótica surgió en el siglo VII a.C. y desapareció en el siglo V d.C.; por otro lado, los primeros testimonios de la escritura copta datan del siglo II a.C. y se sigue utilizando aun en la actualidad.

Concretando más, los jeroglíficos son dibujos en los que se representa personas, animales, plantas y objetos. Por tanto, por su forma gráfica, los jeroglíficos egipcios son además una escritura pictográfica. Estas representaciones escritas de la lengua pueden presentarse tanto en líneas horizontales como verticales, y en la mayor parte de los casos se leen de derecha a izquierda. La variedad en la orientación de aparición y lectura se debe a la variedad de espacios y materiales en las que era representada esta escritura, teniendo que adaptarse de la mejor manera posible a cada uno de estos soportes.

A pesar de que sus orígenes se remontan al final del periodo Predinástico, a finales del IV milenio a.C., el sistema jeroglífico egipcio como tal no apareció definitivamente configurado hasta comienzos del Reino Antiguo (2686-2125 a.C.), cuando contaba con unos mil signos. Y no es hasta el Reino Medio (2055-1650 a.C.) cuando reciben la forma clásica que está en el imaginario colectivo, reduciéndose el número de signos a unos 750.

A medida que se acerca el final de la Historia faraónica, más compleja se hacía la escritura, de tal modo que en la época grecorromana pudo haber unos 5000 signos. Por lo que sabemos, la última inscripción jeroglífica conocida se hizo en la puerta de los Antoninos del templo ptolemaico de Isis en Filae en el año 394 a.C., un año antes de la división del Imperio Romano.

Es probable que en sus orígenes la escritura jeroglífica egipcia comenzara simplemente con ideogramas, es decir, signos que representaban ideas. Sin embargo, este sistema era muy limitado para servir a la comunicación escrita de una lengua completa, por lo que pronto evolucionó para expresar ideas abstractas o partículas gramaticales diversas. También existía el inconveniente de que un mismo dibujo podía hacer referencia a varias palabras, por lo que, para superar este obstáculo, los jeroglíficos egipcios van a desarrollar la fonetización de sus signos.

Artículo: Heródoto de Halicarnaso

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