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Maler_der_Grabkammer_des_Thot_001La casa jeneret (per jeneret, en egipcio) fue desafortunadamente confundida por los egiptólogos del siglo XIX con un “harén”, creyéndola una institución similar a los harenes musulmanes del imperio otomano.

El motivo de esta confusión fue la traducción de la palabra jeneret como “lugar cerrado”; esto, unido al hecho de que en él vivían comunidades femeninas, llevó a pensar que se trataba de un lugar de reclusión para bellas mujeres destinadas, única y exclusivamente, a satisfacer los deseos sexuales del rey.

Sin embargo, no debemos entender la casa jeneret como un lugar exclusivo para mujeres, custodiado por esclavos eunucos para evitar tentaciones. El harén (del árabe haram, “prohibido”) era el lugar de residencia y encierro de las mujeres e hijos del gobernante otomano; los eunucos servían de intermediarios entre este lugar, prohibido a los hombres, y el mundo exterior. Es decir, las mujeres del harén estaban separadas de la vida pública, cosa que no sucedía con los habitantes de la casa jeneret que, según nos revelan las fuentes, solían acompañar al soberano en sus apariciones públicas, tales como audiencias y festivales.

Por otra parte, en el caso egipcio los hombres no tenían prohibido el acceso a este recinto, ya que en la casa jeneret también trabajaban sirvientes masculinos y funcionarios.

Artículo: Sandra Pajares Sotillo

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