Imhotep es uno de los personajes no vinculados a la realeza más importantes de la historia del antiguo Egipto. De origen incierto, Imhotep desarrolló una prominente carrera en la administración estatal como visir y en la arquitectura monumental durante el gobierno del faraón Djoser (2667-2648), perteneciente a la III Dinastía (2686-2613 a.C.), en el contexto del Reino Antiguo (2686-2125 a.C.).

Imhotep tiene el mérito de ser no solo el diseñador de la primera pirámide de Egipto, lo que le convierte de facto además en el primer arquitecto conocido de la historia, sino también el de ser la primera persona no perteneciente a la realeza cuya existencia está documentada. Esta queda demostrada en las dos únicas referencias a su persona que conservamos en hallazgos arqueológicos de su propia época: una inscripción en la base de una estatua del faraón Djoser colocada en el complejo funerario de este rey en la necrópolis real de Saqqara y un grafito en el muro del recinto de la pirámide de su sucesor, el faraón Sekhemkhet (2648-2640 a.C.).

La primera inscripción da a conocer los títulos oficiales de Imhotep: “canciller real del Bajo Egipto, el Primero tras el Rey, administrador del Gran Palacio, noble, gran sacerdote de Ra, maestro de constructores, escultores y fabricantes de vasos de piedra”. Asimismo, es una prueba irrefutable de la gran estima que el faraón Djoser le tenía, pues gracias a ese texto lo acompañaría en su viaje eterno por el Más Allá. Por otro lado, el segundo hallazgo nos permite deducir que Imhotep murió en algún momento de los años de reinado de Sekhemkhet.

Tras su muerte, Imhotep posiblemente fue sepultado en Saqqara, quizás en una gran mastaba al borde de la meseta desértica que muestra la misma orientación que la pirámide de Djoser. No obstante, lo cierto es que los esfuerzos de los arqueólogos por localizar con seguridad su tumba aun no han dado sus frutos.

Artículo: Heródoto de Halicarnaso