La tumba de Tutankamón fue descubierta en 1922 por Howard Carter (1874-1939) y hasta los años 30 no se retiraron todos los magníficos tesoros que contenía. Hoy todavía custodia varios objetos originales: la misma momia de Tutankamón en una caja exenta de oxígeno, el sarcófago de cuarcita con su tapa de granito en el suelo y junto al sarcófago, el ataúd de madera dorada más externo y las increíbles pinturas murales de la cámara funeraria, que representan la vida y la muerte del faraón.

Desde su descubrimiento, la tumba de Tutankamón suscitó un entusiasmo mediático que continúa a día de hoy. Sin embargo, la afluencia de turistas desde hace décadas ha ocasionado el deterioro de sus pinturas murales: la humedad y el dióxido de carbono generados por los visitantes propician el desarrollo microbiológico y pueden dañar las pinturas murales cuando fluctúa la cantidad de vapor de agua en el aire.

“Se creía que podían estar creciendo manchas marrones, proliferaciones microbiológicas en las pinturas murales de la cámara funeraria”, destaca en una nota de prensa el Instituto de Conservación Getty (GCI), ubicado en Los Ángeles, que anunció ayer la finalización de los trabajos de investigación y conservación en la tumba de Tutankamón, después de casi una década. El proyecto, una colaboración entre el GCI y el Ministerio de Antigüedades de Egipto, “es importante para el futuro y el patrimonio de una gran civilización que debe vivir para siempre”, expresa Zahi Hawass, el célebre egiptólogo, quien también inició el proyecto con el GCI.

Las pinturas murales de la tumba de Tutankamón también han sufrido daños directos: arañazos y abrasión y otros daños accidentales causados probablemente por los equipos de filmación en los espacios reducidos de la cámara. Por otro lado, el polvo traído en los zapatos y la ropa de los visitantes ha creado un manto gris en las superficies irregulares de los muros que, entre otras cosas, oscureció el brillo de las pinturas.

Dicho proyecto ha conllevado “el estudio más exhaustivo del estado de la tumba desde los tiempos de Carter”, señala el GCI. Además de la conservación de las pinturas murales, el GCI ha mejorado las infraestructuras de la tumba: pasarelas, plataforma de observación, rotulación, iluminación y un sistema de ventilación y filtración para mitigar la humedad, el dióxido de carbono y el polvo. La tumba de Tutankamón se encuentra actualmente abierta al público.

Artículo: Alec Forssmann