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Grandes esculturas realizadas en granito rosa, pequeñas estatuas de bronce, lámparas de aceite, amuletos, cuencos y platos para hacer ofrendas y piezas de oro…Un espectacular tesoro del antiguo Egipto procedente de las legendarias ciudades Thonis-Heraclión y Canopus que ahora sale de su letargo para verse en la exposición itinerante: ‘’Osiris, los misterios sumergidos de Egipto’’ que podemos visitar hasta el próximo 31 de enero en el Instituto del Mundo Árabe de París.

El objetivo de esta exposición es hacer revivir a los visitantes uno de los grandes mitos de la civilización egipcia: los misterios de Osiris. Osiris, hijo de la tierra y el cielo, fue arrojado primero al Nilo y luego despedazado en 14 trozos por su hermano Set. Isis, hermana y esposa de Osiris, fue recuperando los fragmentos esparcidos por todo Egipto aunque jamás halló el falo. Por la magia de su verbo la viuda resucitó a Osiris el tiempo suficiente para concebir a Horus, quien acabaría derrotando al asesino de su padre.

Por primera vez en la historia, se celebra una exposición sobre los misterios de Osiris y se exponen los numerosos objetos descubiertos relacionados con esta ceremonia secreta e iniciática. Las ciudades que los últimos avances tecnológicos y los buzos tratan de recuperar, albergaron entre sus muros destacados santuarios dedicados a Osiris por los que desfilaban peregrinos en busca de curas milagrosas. Sabemos desde el descubrimiento de la estela del Decreto Canópico en 1881 que las celebraciones de los misterios de Osiris se llevaban a cabo en el templo de Amón-Gereb en la ciudad de Heraclión.

También se menciona una procesión náutica de la deidad desde ese templo hasta su santuario en Canopus, donde sabemos que existía un vínculo místico relacionado con Osiris. Una extraordinaria exposición que ocupa una superficie de unos 1.100 metros cuadrados y acerca al público por primera vez objetos hallados por la expedición que han sido restaurados recientemente para la ocasión junto a obras de excepcional calidad cedidas por museos de El Cairo y Alejandría. De algunas de estas piezas no se tenía constancia hasta ahora y proporcionan información sobre las navegaciones sagradas de Osiris. Por ejemplo, se muestran barcazas ceremoniales votivas, que reproducen el navío de la deidad y que se depositaban en la parte inferior del canal sagrado, gracias a ellas, podemos seguir la ruta divina.

Artículo: Moisés González Sucías

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