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Todo empezó con las imágenes de alta resolución elaboradas por la empresa española Factum Arte, del sepulcro del faraón. Unas fotografías realizadas con la finalidad de crear una réplica exacta de la tumba del joven rey, que previniera a la original, de la ingente cantidad de visitas turísticas que recibe diariamente y así preservarla y prevenir su deterioro.

El proyecto empezó a gestarse en el año 2009 con la colaboración de la Universidad de Basilea, la Sociedad de Amigos de las Tumbas Reales de Egipto y the Foundation for Digital Technology in Conservation, con un presupuesto superior a los seis millones de libras. Tras varios años de trabajo, en 2011, la réplica estaba lista para viajar al país de los faraones. No fue hasta 2012, tras la llamada primavera árabe, que acabó con la expulsión del poder del presidente Mubarak, y la época turbulenta que siguió, que la copia exacta de la tumba llegó a El Cairo. Finalmente en mayo de 2014 empezaron los trabajos para ubicarla en la entrada del Valle de los Reyes junto a la casa del descubridor de la tumba original, Howard Carter.

Las fotografías realizas en alta resolución por la empresa Factum Arte, fueron publicadas en su web y permitieron al egiptólogo británico Nicholas Reeves estudiarlas con detalle. Fruto de esa inspección meticulosa, El egiptólogo publicó el pasado verano un breve estudio donde explicaba que había podido detectar en la textura de la pared norte y la pared oeste, la huella de dos puertas de sendas estancias, que fueron emplastecidas y pintadas de modo que no pudieran detectarse a simple vista.

Lo más interesante es que a este estudio realizado por Nicholas Reeves, se suma el que hace dos años publicó el Instituto Getty de Conservación, donde se explicaba que la decoración de la pared norte de la tumba estaba realizada con una técnica diferente a las demás. Las paredes este, oeste y sur, constan de una capa de pintura blanca sobre la que se dio otra de pintura amarilla, sobre la que se pintaron las figuras. En cambio, las figuras de la pared norte se pintaron directamente sobre un fondo blanco y, después, este se rellenó de amarillo. Lo cual sugiere claramente que fue realizada en un momento posterior a las otras tres.

Recopilando todos estos datos, Reeves sugirió la hipótesis de que tras esa pared norte continuaba el largo pasillo de una tumba real de finales de la época amárnica. Dada la relación entre Nefertiti y Tutankhamón, el egiptólogo británico consideraba que muy bien pudiera tratarse de la tumba de la esposa de Akenatón.

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