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Estela de ‘‘falsa puerta’’ de Juenptah y Meritites

La “falsa puerta”, el umbral entre el mundo de los vivos y los muertos, es uno de los elementos más comunes en los complejos funerarios del Egipto de los faraones, además de ser una de las piezas arquitectónicas más importantes de las tumbas del Imperio Antiguo.

La mayoría de estas puertas están ubicadas en la pared oeste (la coordenada en la que asociaba la tierra de los muertos) de la capilla y se creía que las entidades espirituales de los difuntos podían atravesarlas.

Una de las más excepcionales de estas “falsas puertas” es la de Juenptah y Meritites. Su superficie está llena de jeroglíficos dedicados a los dos difuntos, además de incluir peticiones de ofrendas a divinidades de la época.

Se estima que esta estela de piedra caliza de 72 centímetros de alto proviene de Guiza y fue realizada en la última etapa del Imperio Antiguo, durante la dinastía VI. Su mayor atractivo es que hace referencia a Keops, el segundo faraón de la cuarta dinastía (2551-2528 a.C.) y uno de los grandes gobernantes de la historia de Egipto.

Durante su mandato, de la que aún se conserva la gran pirámide erigida en la meseta de Guiza, la más antigua de las siete maravillas del mundo y la única que aún perdura, la monarquía disfrutó de un poder difícilmente superable. Keops lideraba Egipto desde su posición de faraón-dios y estaba apoyado por su entorno familiar más inmediato.

Los investigadores consideran que ese poder absoluto se transformó con los años, y gracias al papel de los sacerdotes que transmitían la historia, en una imagen pésima de este faraón tan “acaparador”. Incluso el historiador griego Heródoto retrata a Keops como un monarca cruel, que sumió a Egipto en la miseria, que cerró los templos y que llegó incluso a prostituir a su hija para financiar la construcción de su pirámide.

Estudiando las fuentes primarias egipcias, sin embargo, la imagen del faraón es muy distinta. Su culto funerario, por ejemplo, se mantuvo en activo y de manera intensa hasta el final del Imperio Antiguo, más de cuatrocientos años después de su muerte.

Sin ir más lejos, la “falsa puerta” que expone el Museo Egipcio explica que Meritites (cuyo nombre significa “amada por su padre”) tenía el cargo de supervisora en el templo que mantenía en activo del culto funerario a Keops. Además, ostentaba con los títulos honoríficos de Conocida del Rey y de Sacerdotisa de Hathor.

Artículo: Sara López Caiz

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