Compartir

Las divinidades del antiguo Egipto se conocen mejor por sus apariciones en el arte que en el mito. La conocida presencia de divinidades con cabeza de animal era visto como algo repugnante ya por griegos y romanos.

Mientras en el mundo clásico existían los dioses y los monstruos, desde cierta perspectiva en Egipto sus monstruos parecían ser sus propios dioses. Sobek-Re, por ejemplo, fue una entidad que combinó la esencia de dos dioses, la del dios-cocodrilo y la de la deidad solar. Esta deidad dual se representaba con una parte animal que expresaba sus extraños y sorprendentes poderes divinos. En particular, encarnaba la longevidad y la fuerza del cocodrilo, así como el poder dador de vida de las aguas del Nilo. El disco solar en el tocado simboliza a Re, dios que da luz, vida, manifestándose él mismo en su forma de Sobek. Su representación en parte humana permite su interacción con el rey y la posibilidad de ofrecerle al soberano el anj o símbolo de vida. Se manifiesta, entonces, la relación entre el rey, que representa a la humanidad, y Sobek-Re, que simboliza a los dioses.

No se puede asegurar con claridad si las divinidades egipcias moraban en algún reino divino más allá del espacio y el tiempo o si habitaban el mundo humano. Algunos textos religiosos mencionan el dios creador Amun como una fuerza incognoscible e invisible que existe más allá de los límites del cosmos. Otros, por el contrario, enfatizan que algo de la esencia del creador estaba presente en los elementos con los que se configuraba el cosmos y en todos los seres que había generado.

Los dioses vivían en el pasado. La mayoría de las narraciones míticas hablan de una remota era cuando una dinastía de dioses gobernaba Egipto. Tal edad dorada llegó a su fin debido a los primeros actos de rebelión y asesinato.

Gradualmente, los dioses se retiraron a sus reinos divinos más allá de la tierra, o debajo de la misma, en donde vivían con sus misteriosas verdaderas formas de seres radiantes. La mayoría de los mortales solamente podrían entrar en el reino de lo divino tras la muerte, si bien las deidades podían interactuar con el mundo humano en una cierta variedad de formas diferentes.

Artículo: Julio López Saco

Si quieres leer el artículo completo, descarga la revista completa y totalmente gratuita haciendo click aquí.