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Akhetatón, la ciudad maldita. Una ciudad en medio del desierto construida por un soñador o un loco, en honor a un dios único en un país politeísta. Un proyecto faraónico que sólo duró 16 ó 17 años, fue abandonado y olvidado durante siglos bajo las arenas del desierto egipcio.

Aunque la ciudad fue fundada posteriormente por Amenhotep IV Akhenatón,  el período  denominado “de Amarna” comienza al final del reinado de Amenhotep III, pero con grandes influencias de reinados anteriores.

Pero, ¿quién era Amenhotep IV, Akhenatón?

Existen tantas visiones sobre la personalidad de Akhenatón como épocas, modas o egiptólogos: precursor de Cristo, humanista científico, déspota ilustrado, racionalista, amante de la humanidad, excéntrico, fundamentalista, filósofo, rebelde, protoislámico, hippie, homosexual, extraterrestre, etcétera… Fue un personaje condenado por sus contemporáneos y por su sucesores.

Para conocerlo, vamos a ir unos años atrás y a saber de los personajes que sentaron las bases para la revolución que llevaría a cabo más tarde.

Los abuelos maternos fueron Yuya (Jefe de los caballos del Rey, sacerdote del dios Min y Amado del Rey) y Tuya (Madre Real de la Gran Esposa Real, jefa del harén del dios Min, sacerdotisa de Amón, etc.). Su importancia era tal para el rey, que se enterraron en una tumba en el Valle de los Reyes, con un gran ajuar funerario y unas momias bien conservadas, que componen uno de los mayores tesoros conservados en el Museo de El Cairo.

Artículo: Marta Pérez Torres

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