Una pregunta que surge a menudo es la de cómo eran físicamente los antiguos egipcios. Con cada estreno de una nueva película o serie ambientada en el antiguo país del Nilo, no faltan las personas que protestan porque se hayan elegido actores y actrices de una determinada apariencia física. Recientemente, incluso, hubo un intento de boicot a la exposición de Tutankhamón en París, por parte de un grupo de personas que reclamaban el origen africano del faraón.

Pero, ¿a qué se referían con esto? Para entenderlo, debemos conocer un término surgido entre los siglos XIX y XX: el afrocentrismo, originado por intelectuales africanos después del fin de la esclavitud en EE.UU., y la decadencia del colonialismo. Es en dicho país, donde los ciudadanos afroamericanos siguieron sufriendo discriminación y segregación racial a pesar de que la esclavitud se había abolido en el siglo XIX, donde se iniciará la lucha por los derechos civiles, con personajes como Martin Luther King. En la década de los sesenta aflora de nuevo la idea del afrocentrismo, con autores como Josef Ben Yochannan, Cheik Anta Diop o Leonard Jeffries, y se crean programas de estudios afroamericanos en las universidades por primera vez.

Este movimiento político del afrocentrismo pretende reivindicar el papel de las civilizaciones negras africanas en la Historia, ya que sus autores defienden que el eurocentrismo, es decir, la visión tradicional de la Historia desde un punto de vista europeo y blanco, ha infravalorado, o directamente eliminado, la verdadera aportación de las culturas africanas (esto es, negras) a la Historia mundial. Aunque la lucha por la igualdad entre las personas sin importar su color de piel, u otras características físicas, es algo totalmente legítimo y respetable, no lo es manipular la Historia a conveniencia de las ideas políticas.

Uno de los errores en los que cae el afrocentrismo es identificar el continente africano con una sola etnia, la negra, por lo que comete precisamente el mismo error del que acusa al eurocentrismo, ya que obvian deliberadamente la existencia de otras poblaciones del norte de África, que tienen el mismo derecho a llamarse africanos. Por tanto, ¿a qué se referían los boicoteadores cuando aseguraban que en la exposición se estaba ocultando el origen africano de Tutankhamón? Obviamente, no se puede negar que alguien nacido en un país africano sea africano. Por tanto, lo que esas personas reclamaban es que se está ocultando que Tutankhamón, y por extensión todos los antiguos egipcios, eran negros.

Artículo: María Isabel Cubas Contreras

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