La isla de Chipre (la tercera más grande del mar Mediterráneo) ha ocupado, ya desde la Antigüedad, una destacada posición dentro de la cultura y la historia del Próximo Oriente, incluso durante la Edad del Bronce. Precisamente durante este periodo (especialmente en la etapa del Bronce Final), Chipre fue un territorio sumamente próspero y avanzado culturalmente, que disfrutaba de la alfabetización (aunque su alfabeto, el Chipro-minoico aún no ha conseguido ser descifrado por completo), producía y exportaba grandes cantidades de cobre y realizaba intercambios comerciales con el Egeo, el Levante siro-palestino y, por supuesto, Egipto. Como muchos investigadores actuales consideran, la gran importancia que tuvo Chipre como puerto comercial y de intercambio de bienes (tanto de prestigio como de primera necesidad), provenía de su importante situación geoestratégica, que le permitía actuar como puente entre los diferentes territorios del Mediterráneo oriental.

Toda esta situación anteriormente descrita es lo que ha permitido la identificación de Chipre como la Alashiya que aparece mencionada en diversos documentos ugaríticos, hititas o egipcios. De hecho, a través de las Cartas de Amarna se pudo comprobar que llegaron a Egipto comerciantes procedentes de Alashiya, autorizados a realizar diversos intercambios con el país del Nilo, entre cuyos productos destacaba el cobre. Por ello, a continuación, realizaremos un recorrido a través de las relaciones comerciales entre Chipre y Egipto durante la Edad del Bronce, a través de las evidencias literarias y arqueológicas.

La posición de Chipre fue una de las principales claves para el desarrollo de su floreciente comercio internacional, debido a que se encontraba conectada con las rutas más importantes del Próximo Oriente. Suponía el centro del tradicional itinerario de navegación seguido por los marinos de la Edad del Bronce y que conectaba a la Grecia continental con Creta, la costa sur de Anatolia, Egipto y el Levante siro-palestino. Por ello, no es de extrañar que muy pronto surgiese una transitada ruta de cabotaje que uniese a Egipto con Chipre, en la que los navegantes aprovechaban las corrientes marinas y los vientos favorables para alcanzar ambos territorios.

Las relaciones comerciales entre Egipto y Chipre comenzaron en torno a finales del Imperio Antiguo o comienzos del Imperio Medio, aunque durante ese periodo tuvieron un carácter bastante esporádico. Ello se debió a que, la distancia existente entre la isla y el Delta del Nilo era demasiado grande para ser navegada por los barcos de la Edad del Bronce Temprano y Medio. Pese a las dificultades, la primera referencia a la isla se fecha sobre el año 1900 a.C., cuando una incursión del rey Amenemhat II exportó cobre y otros metales desde Chipre hasta Egipto, no sabemos si a través de una ruta directa o indirecta, por Siria. En cambio, arqueológicamente, se ha podido documentar material egipcio en suelo chipriota ya durante el Calcolítico y comienzos de la Edad del Bronce Temprana, con el hallazgo de cuentas de collar elaboradas con fayenza o vasos de alabastro depositados en tumbas. Este material ha sido considerado como prueba del contacto indirecto, seguramente a través de ciudades sirias como Ras Shamra.

Artículo: Lucía Avial-Chicharro

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