La Esclavitud fue un impactante fenómeno que no se puede desligar de las civilizaciones del pasado. ¿Pero podemos afirmar que Egipto se reveló como una “potencia” de la esclavitud de la Antigüedad?

La opinión pública cae en la tentación de defender que sí, y hace sus juicios personales en virtud de ideas preconcebidas. La ficción cinematográfica en gran medida ha contribuido en la mitificación de la esclavitud, encarando el Antiguo Egipto casi como un “paraíso” de servidumbre, donde los esclavos eran un mero objeto. La propia Biblia subraya Egipto como la “casa de la esclavitud”.

La visión popular ha distorsionado mucho esta cuestión. Cuando se habla de un tema tan sencillo como este, conviene filtrar la mentalidad moderna y no aplicar juicios personales a la valoración moral del fenómeno. En la explotación del hombre, conviene que el desarrollo de una cierta posición sea hecho con ponderación, teniendo en cuenta las escalas sociales en cuestión y los grados de explotación a los que los individuos están expresamente sometidos.

Si existe un tópico que desencadena gran controversia y discusión en el estudio de la civilización egipcia es de verdad la temática de la esclavitud. Se constituye sobre todo como un terreno muy enrevesado, una cuestión bastante difícil de atestiguar. Nos encontramos con un tópico demasiado complicado y extremamente morboso debido a las diferentes posiciones académicas y a la falta de documentación. Lo cierto es que en Egipto no existía una normativa legal específica que regulase la condición del esclavo. Los términos utilizados para definirla pueden admitir interpretaciones diversas, contribuyendo aún más a la confusión (Zingarelli, 2003).

El concepto de esclavitud está estrechamente vinculado a la posesión de un ser humano por otro. Viene siendo definido como una sujeción excesiva por la cual se ve sometida una persona en una relación de servidumbre a otra, o a un trabajo u obligación. Toma forma a partir del supuesto de que algunos individuos son superiores a otros, justificación empleada para establecer una subyugación de los inferiores, reduciendo el ser humano a la categoría de cosa.

De forma literal es el estado de un esclavo. El término por sí mismo deriva del latín sclavus , que en el Imperio Romano aludía a aquellos que no detenían derechos civiles ni jurídicos. Un esclavo es una persona privada de sus derechos y dignidad, tratada como una mercancía. Es una condición en la que el individuo se encuentra bajo el absoluto dominio de otro sujeto. Careciendo de libertad, tal dominio se va a ejercer mediante la fuerza, transformándolo en un objeto. La condición del esclavo se establece mediante su venta o compra, como propiedad de un señor, una característica muy específica del sistema esclavista. Sin embargo, la venta de personas fue durante toda la Historia de la Humanidad un verdadero negocio.

Artículo: Claúdia Barros

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