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Djeser-Djeseru, el templo de Hatshepsut

Enclavado en las montañas occidentales de Tebas, la antigua Uaset, se encuentra el templo de la faraón Hatshepsut. Estas cimas, identificadas en la antigüedad con la diosa Hathor, cobijan esta construcción conocida por los antiguos egipcios como Djeser-Djeseru, ‘‘el Sublime de los Sublimes’’. Una inscripción de la tumba de Djehuty, funcionario de la reina, describe el templo así: ‘‘un palacio del dios, forjado laboriosamente con oro y plata, iluminaba los rostros (de las gentes) con su magnífico esplendor’’.

En este emplazamiento existía otro importante templo, el de Nebhepetre Mentuhotep, monarca de la dinastía XI (hacia 2055 – 2004 a. C.), con quien da comienzo el Reino Medio. El templo de Mentuhotep II fue construido para rememorar el jubileo del monarca, y sus restos aún son visibles junto al Djeser-Djeseru.

Durante el Reino Nuevo se construye otro templo, el del faraón Amenhotep I y su madre, Ahmose Nefertari, destinado a que ambos recibiesen culto en él. Esta construcción, realizada en adobe, estaba situada en lo que más tarde sería la segunda terraza del templo de Hatshepsut, por lo que al comenzar la construcción del templo de la reina, el de Amenhotep fue desmontado (los restos de este templo fueron guardados y han ido apareciendo en las diversas fases de excavación del Djeser-Djeseru).

 

Artículo: Sandra Pajares Sotillo

 

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