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La tecnología del siglo XXI ha sido aprovechada para recrear una maravilla del Imperio Antiguo de Egipto: el trono de la reina Hetepheres I, quien vivió alrededor del año 2550 a.C. y que fue la madre de Keops, el constructor de la Gran Pirámide de Gizeh.

Un equipo multidisciplinar, radicado en la Universidad de Harvard, ha creado una reproducción a escala real del trono de la reina con los materiales originales: madera de cedro, cordaje para el asiento, piezas de fayenza con su típico azul brillante, gesso, pan de oro y cobre.

“Este experimento de reconstrucción es un triunfo desde el punto de vista arqueológico porque la única orientación que se tenía eran miles de fragmentos pequeños y desordenados y los registros de una expedición de hace 90 años”, informa el Museo Semítico de Harvard, donde está expuesta la reproducción con motivo de la muestra Recreando el trono de la reina egipcia Hetepheres, inaugurada el pasado 11 de febrero y que permanecerá abierta de forma indefinida.

En 1925, una expedición arqueológica de la Universidad de Harvard y del Museo de Bellas Artes de Boston descubrió una cámara pequeña e inacabada a más de veinte metros de profundidad, en el complejo funerario de Keops en Gizeh. Contenía el sarcófago vacío de la reina Hetepheres, además de otros objetos desperdigados y deteriorados. La madera estaba arruinada por la acción de la humedad y de los insectos, el oro y los jeroglíficos se habían desprendido y la cerámica se había roto.

El equipo arqueológico, dirigido por George Reisner, recogió y documentó todos los fragmentos, tomó cientos de fotografías y notas de todos los restos. El equipo del Proyecto Gizeh, con Rus Gant y David Hopkins, ha creado un modelo digital en 3D de la tumba y sus contenidos y ha fabricado la silla con una fresadora de cinco ejes y con mucho trabajo artesanal.

“El objetivo de la investigación ha consistido en reconstruir la iconografía de la silla y documentar los antiguos procesos de trabajo que siguieron los egipcios para crear una obra maestra de la era de las pirámides”, subraya el comunicado del Museo Semítico de Harvard.

Artículo: National Geographic