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Para los antiguos egipcios la diosa Maat suponía la personificación de las leyes, la verdad y el orden cósmico. La bibliografía coincide en considerar que Maat constituyó una manifestación visual que se dio a un concepto filosófico (Armour, 2014:211).

En un principio, y de una manera simplificada, se la representó como un jeroglífico de líneas sosteniendo el trono del rey; por lo que, podía significar “lo correcto”. Este jeroglífico también se puede interpretar como una especie de plinto -pedestal- que aparecía en las representaciones de los tronos; lo que significaba que Maat era la base donde se asentaba la sociedad egipcia.

Maat era representada como una figura femenina y joven, llevando un ankh (símbolo de la vida), un cetro y con un tocado formado por una larga pluma y recta (sinónimo de rectitud) de avestruz (símbolo de lujo) enganchada en una cinta. La vinculación entre la pluma y Maat fue tan importante que también podía aparecer ésta exclusivamente como símbolo de la presencia de la diosa.

Su origen se remonta al Imperio Antiguo, mencionada en los Textos de las Pirámides, donde era asociada con el dios Ra:

“Que brilles como Ra; sofoca la maldad, haz que Maat permanezca detrás de Ra, brilla cada día para el que está en el horizonte del cielo. Abre las puertas que están en el abismo”.

Artículo: Verónica Reyes Barrios

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