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Comer como un egipcio

En el Antiguo Egipto el hambre no era un problema, pues se trataba de un país próspero, y la tierra de Kemet era suficientemente rica y fértil, a excepción de los tiempos de agitación social y desorden político, o debido a los malos años agrícolas, de reducido caudal del Nilo o de sus llenas.

Las únicas diferencias serían en la cantidad y cualidad de los productos consumidos entre las varias clases sociales (Andreu, 2005). “Una pequeña gavilla  por día es todo lo que recibo por mi trabajo”, nos dice un campesino mientras trabaja.

La estrecha simbiosis entre el sol, el agua y los hombres permitió que este país aprovechara de la mejor manera su riqueza y propiciara a sus poblaciones una producción de alimentos variada y a la altura de sus necesidades (Andreu, 2005). La agricultura, que desde muy temprano fue uno de los recursos esenciales de Egipto, Juntamente con las llenas del Nilo, se volvieron el gran gran manantial de riqueza de toda Kemet.

La inundación del Nilo (akhet) propiciaba una fertilidad muy importante, enriqueciendo las tierras de un lodo lleno de aluviones, cuya presencia posibilitaba un saludable crecimiento de las culturas, originando una agricultura extensiva y una economía próspera.

Para las zonas del desierto, muy lejanas del Nilo, fue creado un complejo sistema de irrigación artificial, compuesto por una serie compleja de canales secundarios, que llevaban el agua hasta estas regiones y sus poblaciones (Andreu, 2005).

El campesino trabajaba la tierra, o las propiedades del Faraón, bajo la jurisdicción de un arrendatario, o de un señor noble o burgués, cultivando una variedad gigantesca de géneros alimenticios; en el momento de la cosecha, una parte sería colectada por funcionarios reales, la perteneciente al ”Tesoro Público”. El restante quedaba para el campesino, como pago por su labor.

A mediados de Septiembre-Noviembre se iniciaba el peret , momento en el que el caudal del Nilo bajaba, y así empezaba la intensa actividad en los campos. El campesino lanza las semillas en el suelo aún húmedo, o hasta líquido. Generalmente, algunos animales, como cabras y ovejas, eran dejados en el campo, o llevados por los pastores para que pisotearan la tierra y para que la hicieran más dura (Lévêque, y otros, 2014).

Los dos principales cultivos egipcios eran el lino, para la confección de la ropa, y los cereales, como la cebada, el trigo y la avena. El trigo tuvo una extrema importancia, puesto que era la base de la alimentación, era utilizado para elaborar pan y cerveza, los alimentos esenciales para todos los egipcios.

Después de sembrar los campos, el campesino se encargaba del cultivo de las verduras, en las zonas más próximas al rio o de los canales, debido al hecho de que este tipo de cultivos necesitaba de una mayor cantidad de agua y de un riego abundante, y con gran regularidad (Lévêque, y otros, 2014).

Artículo: Cláudia Barros

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