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La cosmovisión egipcia clasificaba a los seres en tres niveles en función de sus poderes y autoridad. Los dioses se encontraban en el nivel más alto, por ser los más poderosos y el último correspondía a los humanos. Entre ambos existía otro nivel en el que habitaban seres semidivinos como el faraón, demonios y muertos que en ocasiones podían servir de intermediarios entre los dioses y los humanos (Janak 2013). Este concepto surgió durante el Reino Medio (2025 a. C. – 1700 a.C.) y se mantuvo vigente hasta la época romana (30 a. C. – 640).

Ésta forma de clasificación de los seres la podemos encontrar en textos de carácter religioso como el libro de los muertos, en los textos de los sarcófagos, rituales, himnos o textos sapienciales (Janak 2013).

En el antiguo Egipto la muerte no suponía el fin, si no que era un estado transitorio, previo a la vida eterna. En el conjuro 178 del Libro de los Muertos se describe a la muerte como “La noche para continuar con la vida” (Taylor 2001).

Los muertos estaban divididos en dos grupos: los “benditos” también denominados akhw y los “condenados” mwtw . Éstos últimos, representaban una seria amenaza para los vivos pues podían causar enfermedades y pesadillas. Adquirían ese estado por no haber llevado una vida justa, por haber sufrido una muerte violenta o por no haber gozado de unos rituales de enterramiento adecuados. Por suerte, algunos textos ofrecían fórmulas mágicas para deshacerse de la mala influencia de un difunto “condenado”.

El ideal de los egipcios era convertirse en akh , es decir en un difunto “bendito”. El término akh es muy complejo y no tiene traducción exacta a nuestro idioma, pero para el tema aquí tratado debemos interpretarlo como la “manifestación” de un difunto, algo similar a nuestro concepto de espíritu o fantasma. No todos los humanos tenían un akh , sino que era una condición que debía ganarse mediante un proceso de momificación y rituales de enterramiento adecuados, así como haber conseguido superar todos los obstáculos y pruebas del inframundo.

Artículo: Sabina Espejel Nonell

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