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En busca del oro líquido de los faraones. Recreación de una cerveza del Antiguo Egipto desde la arqueología experimental, parte II.

En la actualidad, cuando se degusta una cerveza, es común que la mayoría de las personas crean que ésta fue creada en Europa; ya que desde la época del “Imperio Carolingio” (768-843) monjes cristianos, pertenecientes a múltiples ordenes religiosas, se esforzaron por construir y mantener monasterios que fungieron como centros de elaboración y distribución de esta nutricia bebida.

Inclusive, algunos de ellos se convirtieron en santos patronos de esta actividad como: San Arnulfo de Metz (c. 582-640) y San Arnoldo de Oudenburg (c. 1040-1087); quienes probablemente quedarían estupefactos si se enterasen que durante el siglo XXI, de acuerdo a los datos recabados por la cervecera japonesa Kirin Brewery Company Limited, en el año 2016 se estimó un consumo a nivel global de 186.89 millones de kilolitros del fermentado líquido. Este refrescante brebaje probablemente se “descubrió” por los pueblos neolíticos del medio oriente entre los años 10,000 y 6000 a.C. y en el caso del antiguo país del Nilo, en donde se le denominó: h(n)kt (heneqet), fue parte esencial de la dieta de todos los estratos y sectores sociales. En este sentido, cabe preguntarse: ¿desde cuándo y cómo fue que se logró cubrir la demanda, durante varios milenios, de esta nutritiva bebida?, ¿qué tipo de información se puede obtener a partir del estudio de los artefactos y las representaciones que muestran su elaboración? y ¿se pueden conocer las recetas y modo de preparación de la antigua cerveza egipcia? Con el objetivo de responder a estas cuestiones, en este artículo -que constituye la segunda parte y conclusión al texto que se presentó en el número anterior de esta publicación- analizo, de manera general, algunos de los más representativos relieves y maquetas de cervecerías del antiguo Egipto así como algunas fuentes históricas; con el fin de conocer el status quæstionis necesario para poder recrear un tipo de cerveza del Egipto faraónico, bajo la perspectiva de la llamada “arqueología experimental”.

Como ya se mencionó, la cerveza se creó durante el período neolítico del medio oriente. Sin embargo, la evidencia química más antigua de su producción se encuentra en Godin Tepe, región central de los montes Zagros en el actual Irán, y data del Calcolítico/Período Uruk Tardío (c. 3400-3000 a.C.).  Para el caso del país del Nilo se tiene constancia de su producción desde el Período Naqada II del Alto Egipto (c. 3500-3200 a.C.) como se reconfirmó recientemente (entre los años 2003 y 2012) en Hierakonpolis (la antigua Nekhen), en el sitio HK11C (Wadi Abu Suffian) en donde se descubrieron instalaciones especializadas que consisten en filas dobles de grandes tinajas de cerámica dispuestas al interior de una construcción de adobe, es decir, cervecerías. En las excavaciones arqueológicas efectuadas por el equipo del proyecto Hierakonpolis Expedition  se localizó gran cantidad de ceniza y carbón alrededor de los mencionados contenedores, lo que evidencia, junto al grado de cocción del barro, que éstos se mantenían calientes la mayor parte del tiempo. Asimismo, se recuperaron del interior de estas tinajas trazas químicas de cebada (Hordeum vulgare) y espelta (Triticum spelta) lo cual indica producción de cerveza a gran escala. Debido a que el proceso de elaboración de bebidas fermentadas requiere conocimientos particulares, que van desde la adecuada elección de los materiales “crudos”, hasta los procesos de malteo y fermentación; cabe preguntarse: ¿los antiguos cerveceros predinásticos ya eran trabajadores especialistas de tiempo completo? La respuesta a esta, y otras interrogantes, aún no puede emitirse; ya que hacen falta muchos datos sobre estos períodos tan tempranos de la historia de Egipto.

Artículo: Gerardo P. Taber

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