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Uno de los dioses más conocidos del antiguo Egipto es Anubis, divinidad vinculada con el mundo de los muertos desde los albores de la historia egipcia. Hasta el Reino Nuevo era por excelencia el dios del Inframundo, aquel ante el que había que presentar las ofrendas pertinentes y realizar las plegarias correspondientes, pues de esa forma el difunto podía alcanzar la eternidad. Sin embargo el propio fruto de su creación, Osiris, será el que ocupe su lugar como dios de los muertos, incluyendo no solo el protagonismo sino también algunos emblemas, como el imy-wt .

Dios vinculado al chacal o al perro salvaje de color negro. El nombre de Anubis ( Inpw) , como indica el papiro Jumilhac, puede entenderse como una forma de Horus Niño en su apariencia de Wadjet o diosa cobra, o incluso de Osiris; el hecho de que pueda evocar la figura de un niño puede ser que esté vinculado con el concepto de nacimiento, de salir del útero materno y, en última instancia, con el niño que, en el futuro, se convertirá en rey. En el documento mencionado unas líneas más arriba se encuentran explicados otras hipótesis sobre el origen de este dios (VI 3-16). Brunner, por ejemplo, defiende que el origen de Inpw es “hijo real” o “hijo de la casa real”, es decir, que tiene un marcado carácter principesco; Duquesne comparte ese origen, pero Hart lo relaciona con la palabra “putrefacto”, de tal forma que el dios evocaría, en su nombre, la misma descomposición del cadáver que se debe frenar a través del embalsamamiento.

La genealogía de Anubis también tiene varias interpretaciones. Una versión defiende que es fruto de una relación incestuosa entre Osiris y Neftis;  Isis, compadecida por el infante, decide adoptarlo como su propio hijo, de ahí que en ocasiones se denominara como “hijo de Isis”. Puede que haya una alusión a esa relación en Plutarco, donde él relata que […] de ahí que Isis engrendró legítimamente a Horus, mientras que Neftis clandestinamen
te a Anubis […]. De época romana se tiene constancia de una mortaja (S.II d.C.) conservada en el museo Pushkin (Moscú) donde aparece el difunto acompañado por un Anubis tocado con el disco solar; esa excepción en su iconografía puede interpretarse como un indicio del vínculo existente con Isis, pues ese tocado es muy similar al de Hathor, la cual se asimiló también en tiempos grecorromanos a Isis. En los Textos de los Ataúdes se menciona que Anubis es hijo de la vaca celeste Hesat -cuyo vínculo quedó plasmado en el templo funerario de Hatshepsut en Deir el-Bahari- o de la diosa gata Bastet.

Artículo: Irene Santamaría Linares.

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